jueves, 19 de diciembre de 2013

Solipsismo literario

Me tomo la molestia de señalarme a mí mismo como un solipsista literario. Me acuso de fomentar el escapismo creativo, de abstenerme de la fabricación artesanal de profundas críticas sociales. Culpable soy de ser un observador de mi propia cotidianeidad, procurando el perfeccionismo de una estética individual ajena a las controversias contemporáneas de mi nación. Aspiro a la poesía y a la belleza, no a la sátira o al compromiso político.

No me gusta hablar de los acontecimientos de último minuto. Por ejemplo, la muerte de una celebridad polémica o la confrontación de determinadas facciones del gobierno. Me parecen temas que no me corresponde tocar, independientemente del grado de patriotismo o humanidad que sostenga en mi vida privada.

Esto no quiere decir que no tenga preocupación por la realidad en la que vivo. Sin embargo, hay bocas que parlotean, lenguas que mienten y gargantas que critican.

Prefiero ser un tipo callado y bien informado a que un charlatán sin ideas.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario