sábado, 4 de enero de 2014

El Infierno no otorga devoluciones

Mi cuota mensual de cívica ira es proporcional a las floridas políticas fiscales que propugna el Estado para recaudar fondos. Parece que los Reyes Magos han traído como regalo anticipado el aumento del boleto del colectivo, negro presente que mueve al proletario pasajero a la bronca y a la náusea. Si este obsequio tuviese un ticket de reembolso, con mucho gusto caminaría hacia la sucursal del Infierno más cercana y lo canjearía por un abalorio menos detestable.

Por desgracia, aunque algunos funcionarios comparten importantes similitudes con los sirvientes más pérfidos de Lucifer, ni el Averno ni la inflación otorgan devoluciones. Y quien alce la voz para indicar que los impuestos pagan las dichosas computadoritas que obsequia la patria a los numerosos párvulos en edad escolar, señalo con nebulosa precisión que esto no es una retribución al pueblo, sino la sospechosa dilapidación de imprecisos fondos.


Perdonen a esta ignorante y tediosa voz que se queja por el aumento del boleto. Ahora, me retiro… Si es que me alcanza el bolsillo para recargar mi infame tarjeta…

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