miércoles, 25 de junio de 2014

Perdón, perdón, perdón

Con estas palabras expreso mis más sinceras disculpas por haber descuidado este precioso espacio virtual. Quehaceres y obligaciones, en complicidad con un bloqueo de escritor extraordinario, me han impedido la fabricación de nuevas publicaciones.


¡Qué vergüenza la mía! Intentaré enderezar lo torcido. ¿Puede la pereza acaso volverse un tema tan literario como el amor, la muerte o el olvido?

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