jueves, 24 de julio de 2014

¡Hacete valer!

Me molesta profundamente que haya individuos que, después de experimentar una desilusión amorosa, publiquen en sus páginas personales frases motivacionales acerca de seguir adelante o de hallar a otra pareja que sepa valorar lo que es una relación.

Yo soy un solterón miserable, y no lo ando gritando a los cuatro vientos. En caso contrario, lo hago con orgullo y con estilo, escribiéndolo sin faltas de ortografía. A muchos adolescentes decaídos de espíritu les falta tanto lo segundo como lo primero.

‘Algún día, Fulano de Tal se dará cuenta que…’

¡No, chicas, no es así! Flaca, el tipo que te dejó vive en un mundo compuesto por cinco continentes habitados por miles de millones de seres humanos… ¿Cuántas mujeres creés que puede haber en todo el maldito planeta?

(Dije cinco continentes: no sé si la Antártida cuenta.)

Querido amigo, si ella te engañó o te dejó, no es el fin del mundo. Sos joven, tenés pulmones y sangre; si tenés la desfachatez de leer esto y seguir llorando, sos un cararrota.

En esta noche le escribo a todos los lectores obsesivo-compulsivos que dicen: ‘No puedo superar esto’. La vida es una sola, y no pueden desperdiciar los trescientos sesenta y cinco días del año arrancándole pétalos a las flores en el viejo ritual de ‘me quiere/no me quiere’.

‘¡Hacete valer!’ gritó alguien, alguna vez, en algún tiempo, a otros oídos no correspondidos. ‘¡Querete más!’

Y yo les digo, con el más absoluto y primaveral de los afectos: ¡Me importa un cuerno sus estados sentimentales!


Gracias.

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