viernes, 18 de julio de 2014

¿Qué estás escribiendo?

–¿Qué estás escribiendo?

–Nada. Estoy escribiendo.

Me sobra cobardía para no decir a mi padre que estoy escribiendo el tercer capítulo de una novela abandonada. Los personajes son vulgares, grotescos y pronuncian palabrotas cada dos líneas. Son argentinos. No puedo controlarlos. Son libres por naturaleza. No es muy cristiano de mi parte permitir que afloren obscenidades en la prosa. Los protagonistas de la historia tienen una personalidad tan consolidada a priori, que ya no dependen de la fuerza de voluntad del escritor, sino de las corrientes de la narración.

No se puede juzgar a un hombre por lo que escribe. Aunque, si le echas un vistazo a mis manuscritos, no dudarás en considerarme loco.

Un artista jamás debe ocultar su locura. Puede disimularla en su vida personal, si lo desea. La producción artística, en cambio, se alimenta de quimeras y de sueños. De otro modo no es posible.

No soy precisamente un tipo serio o cuerdo, pero, prefiero mantener en casa la poca decencia que me queda. Mis padres y mis hermanos ya tendrán tiempo de leer lo que escribo. Si es que alguna vez se los muestro.


Por ahora me conformo con esto: ser sólo un chico que escribe. Nada más.

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