lunes, 1 de septiembre de 2014

Los triunfos del tiempo

¿Puedo dedicar diez minutos de mi tiempo para escribir una nota grata? Sí, puedo. Una cosa es creer que uno no tiene tiempo para escribir, y otra, escribir efectivamente.

Uno cree que no tiene tiempo para hacer lo que más le gusta. Estas presuposiciones no son más que meras ilusiones de calendario. Sí, tenemos tiempo. Usted tiene tiempo para leer esto, yo para escribirlo. Usted tiene tiempo para estar con sus amigos, y yo con mi familia. Siempre hay un hueco en la rutina que podemos aprovechar para transformar el infierno del aburrimiento en un Paraíso.

Que la mayoría de las personas “desperdicie” su tiempo es harina de otro costal. (Una compañera de estudios sentenció pretenciosamente que “no hay tiempo desperdiciado, sólo mal invertido.”)

Que usted “desperdicie” su tiempo leyendo esto me hace un poquito feliz. Me pone contento saber que el tiempo que yo “desperdicié” escribiendo esto llama la atención de ojos secretos. Es allí cuando desaparece la idea de “perder el tiempo”.

Sin mucho más que decir, estimadísima lectora y amabilísimo lector, le insto a ustedes a perder tiempo. A disfrutarlo. A invertirlo. A gozarlo. Si hay algo que usted siempre quiso hacer, hágalo sin restricciones.

Si la gente cree que es una pérdida de tiempo escribir, arrojaré mis horas al viento con mucho gusto, dibujando ilusiones de tinta y fabricando circos de prosa. El arte no tiene desperdicio. En la literatura y las letras no hay posibilidad de insatisfacciones.


Si algo te hace feliz, entonces, eso es, más que una pérdida, un triunfo de tiempo.

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