domingo, 9 de noviembre de 2014

Inventarse una vida



–¿Qué hacés los domingos? –pregunta un compañero de Facultad.

Me da vergüenza decirle la verdad, así que respondo:

–Nada.

A mí me gusta responder estupideces. Siento que mi vida es demasiado ordinaria y que el otro espera a que yo me deshaga en fanfarronadas como: ‘Sí, soy un multimillonario que combate el crimen por las noches con un disfraz de murciélago’.

Me gustaría inventarme una vida con los suficientes detalles como para entretener al público. Mis amigos, mis auténticos amigos, me ahorran el trabajo: me quieren tal cual soy.

Sacrifico las falsificaciones a favor de la ficción que suelo escribir en la intimidad. Me gusta mentir cuando lo hago en el papel. Y en el arte de fabricar acontecimientos que jamás sucedieron –creo yo– me considero bastante bueno.

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