martes, 30 de diciembre de 2014

Ánimos caídos



Mis allegados han percibido el fatal acceso de amargura que ha afectado mi aspecto en estas últimas semanas y he recurrido a todas las excusas nimias para atribuir este desplazamiento de sentimientos a los festejos de fin de año.

Lo cierto es que este desasosiego es hondo.

No he escrito nada nuevo en días. He ocupado mi potencial creativo en un proyecto íntimo y absurdo. La inspiración a la hora de elaborar artículos se ha ido.

No intentes levantar mis ánimos caídos. Desgarraré el corazón de mi prójimo de un zarpazo. La cólera se me amontona en las encías cada vez más y más. Hay un monstruo creciendo dentro de mí.

Y lo estoy alimentando con miedo. Mucho miedo.

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