martes, 2 de diciembre de 2014

En la recta final



Diciembre arranca y el que no arranca soy yo. La rutina me molió a martillazos y ya estoy harto de ser azotado por mi propia normalidad. Mi imaginación es un motor suelto, sin combustible, con los pistones rotos de tanto carburar quimeras. Y en esta época del año la población urbana, para mi disgusto, se infecta con la fiebre navideña.

‘Ha sido un año duro, chico’, dice Dios, con acento africano y enigmático, genio engañador, musa cruel. He despertado con un zumbido en la cabeza y una amargura en el cráneo.

Estamos en la recta final, damas y caballeros. Hay que rodar y rodar hasta estrellarnos contra el aburrimiento y la desolación. Esta mañana abrí mi Biblia y la cerré con desazón. Las respuestas que busco, la cebada para mi mestizo caballo, ya me las grabaron en el corazón.

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