sábado, 3 de enero de 2015

Debilidad



Yo soy débil. Cuando mi familia me llevar a cabo un acto fuera de mis costumbres sedentarias, se asusta. Y yo me asusto. De modo que me comporto como el mundo espera que me comporte.

Me siento inseguro. Tengo que estar en armonía con un mundo violento. No puedo imponer mi propia armonía. No puedo expresar mis propias ideas. Mis ideas son las ideas de un hombre equivocado. Ni siquiera soy un hombre. Soy una cosa entre el chico y el hombre. Todos me miran y piensan que soy un chico; todos me escuchan y piensan que soy un hombre. Me miro y me escucho y sé que no puedo ser ninguna de las dos cosas.

Mi padre, a los veinte años, construyó una casa. Yo, a su edad, construyo historias, pero las historias son inútiles en un país donde nadie escucha.

Yo sólo soy fuerte dentro de mí. Yo sólo soy fuerte para aquellos que miran el reloj de mi corazón y tocan las agujas del alma. Para el resto de la sociedad, soy nada. Una nada impotente y débil.

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