martes, 20 de enero de 2015

Mitakuye Oyasin, dice el poema



‘Mitakuye Oyasin’, dije, recitando un poema de un hombre lakota que se encuentra lejos de nosotros. Lejos, muy lejos, cautivo. Leonard Peltier no sospecha que su poesía nos está transformando a todos, que está moviendo ideas dentro de nuestra piel, que él ya forma parte de nuestra historia.

‘Mitakuye Oyasin’, dije; Luna Roja reconoce la expresión. Una hermosa y profunda cosmovisión americana condensada en dos palabras, una enseñanza de vida aprendida en las clases de Literatura Norteamericana. Un sentido de unidad que no se borrará jamás de las piedras del tiempo que exhiben los párrafos de nuestra historia colectiva.

‘Mitakuye Oyasin’. En la casa de una chica de cabello corto y gran corazón, un grupo de amigos y yo nos congregamos, nos reunimos, nos deshacemos en palabras. Secretamente nos amamos. A nuestra manera, discreta y ruidosamente.

‘Mitakuye Oyasin’ reza el poema. ‘Todos somos parientes’. ‘Somos uno’.

No somos lakotas. Ignoro si somos descendientes de tribus autóctonas. Somos jóvenes, argentinos, suburbanos, amantes de la poesía, quizás eventuales marginados de una sociedad cuya crueldad no comprendemos. Pero tenemos espíritu: un espíritu hondamente humano, sensible, imposible de dividir en pedacitos.

No vemos el mundo de la misma manera en la que lo ven los demás. Cada uno de nosotros tiene su propia visión de vida; nosotros, la suma de todas nuestras manos y almas, somos un caleidoscopio de sueños.

Ésta es nuestra Edad de Oro. El presente es nuestra Edad de Oro. Nos pertenece y hacemos lo que queremos con él. Y en aquel presente que ya es pasado, elegí dos palabras en un idioma que no conozco para expresar un sentimiento que es más grande que yo y que nosotros juntos.

‘Mitakuye Oyasin’, digo. Y todos somos uno.

Señor Peltier, donde quiera que esté, que el Gran Espíritu lo fortalezca y la libertad sea una realidad para su pueblo y para todos los pueblos de la Tierra.

1 comentario:

  1. Hola Julián ! Soy Cristian. Quería decirte que son realmente mágicas las palabras que escribiste. Que hacía muchiiiisiiimoooo no me divertía tanto como el otro día y que te quiero a vos, a los profes y a los demás compañeros del taller. Como dijiste vos, le agradezco a Dios por poner en mi camino personas maravillosas como ustedes ! y recordá ‘Mitakuye Oyasin’ ,TODOS SOMOS UNO

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