viernes, 2 de enero de 2015

Oportunidad



La palabra del día es oportunidad, y quiero aprovecharla para escribir.

He sido un hombre que ha desperdiciado muchas oportunidades. Gracias al valor que me inspiran mi familia y mis amigos, me he animado a saltar pequeñas grietas y subir nuevos peldaños. Pero mi modus vivendi no ha sido otro que la política del miedo. Miedo que, en parte, ha menguado; miedo que, en parte, se ha sedimentado en mis huesos, haciéndolos temblar.

De modo que, cuando alguien se me acerca y dice que no quiere arriesgarse a caminar por la cornisa, lo empujo a las vías de la locura con mis palabras.

No soporto que las personas se comporten como yo. Con miedo. Me vuelve loco pensar que los hombres se vuelvan tan cobardes como yo lo he sido. A veces quiero gritar: ‘¡No hagan lo que yo hice! ¡Vivan la vida!’

En esta sociedad violenta y caliente, ¿existen las oportunidades? No hay igualdad entre los seres humanos: de otro modo, no habría comunidades reclamando por sus derechos ni protestas contra los gobiernos.

No todos tienen la oportunidad de enamorarse. No todos tienen la oportunidad de conocer a un chico o a una chica. No todos tienen la oportunidad de comer un chocolate. No todos tienen la oportunidad siquiera de comer.

Hay cárceles, hay celdas, hay barrotes, hay campos de concentración, hay burdeles clandestinos, hay camillas, hay enfermedades, hay pobreza, hay discriminación, hay racismo, hay guerra…

No todos tienen los pulmones que yo tengo. No todos pueden escribir. No todos saben lo que es un juguete.

¿Tienes miedo de arruinar algo? Bienaventurado seas. Porque tienes la posibilidad de cometer un error; hay otros que no la tienen.

¿Crees que exagero al comparar la suerte de los desafortunados con la tuya y la mía? Para mí, el mundo es uno. Estamos tan apretados unos con otros que es imposible no hablar del otro.

¿Te sientes ofendido? Así es como me han hablado muchas veces. Comparando mis oportunidades con la de los otros. ‘¿Por qué estás triste? Hay otros que no tienen las mismas oportunidades que vos tenés’ me han dicho, y es cierto. Las comparaciones molestan. Me hablan de oportunidades, pero no de sueños. El miedo me enseñó que debo conformarme con un trabajo, una familia y una casa. El amor me enseñó otra cosa. El miedo y el amor son tan diferentes que uno no sabe qué camino seguir. Uno se vuelve loco en el umbral de lo que uno quiere hacer y lo que uno debe hacer.

Hoy te digo esto: elige el camino del miedo y desperdiciarás tu vida; o salta al precipicio y tu existencia, por más que este salto al vacío termine en fracaso, cobrará un nuevo significado.

Elige, y serás libre. No importa si fallas o no. Eres libre. Salta, cae, levántate. Eres libre.

Oportunidad es libertad. ¿Las tienes? Disfrútalas. En todos los relojes del mundo se agota el tiempo. Que el día de hoy signifique algo para nosotros.

Es hora de caminar por la cornisa…

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