domingo, 3 de mayo de 2015

La sentencia



Hace años, una tarde de verano, entré a la iglesia y saludé a una señora allí presente.

–Hace calor, ¿eh? –dije.

La mujer se me acercó, me miró y respondió:

–En el Infierno hace más calor.

Hasta el día de hoy pienso en el significado de sus palabras.

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