lunes, 15 de junio de 2015

Decisiones importantes



La vida está llena de decisiones importantes. No las visibles, las que el hombre común cree importantes. El color de los azulejos de la cocina que estás refaccionando o el intervalo entre que suena el despertador y el instante en que efectivamente te desperezás. Me refiero a esos engaños del sentido y del tiempo. Me refiero al orden en que configurás una mateada, a qué llavero atás tu llave, con qué stickers ornamentás tu mochila. Con qué minuciosidad limás los detalles de la rutina.

Estamos ebrios de cordura, seamos realistas. Que el día tenga veinticuatro horas, la tajante segregación entre el día y la noche, es un disparate. Se me antoja absurdo el arte de la clasificación, de la definición, del horario fijo. Y ojo, mirá quién habla, el neurótico, el hiperriguroso. Y si me ves desde afuera, si tocás el envase de mi personalidad, claro, parezco gris, apático, hermético. Pero yo le presto atención a esas cosas. A los bordes de la mirada de una chica, a la mugre de las teclas de una calculadora, a las pelusas del bolsillo de mi buzo de egresados. Mirar el mundo a través de un microscopio –creo que ya lo dije– resistir el influjo hipnótico del televisor y pensar en el ordenamiento de los cromosomas de mi perro, si Coqui urde filosofías sin que yo lo sepa, cómo será la percepción del tiempo de los árboles que miden su larga espera de pie en anillos de madera.

Haga el ejercicio de pensar cómo fabricaron la pintura que pavimenta tus uñas de mujer, cuántos cadáveres de dinosaurios se necesitan para hacer rodar un bondi, si en un futuro de plástico las primitivas monedas que usás para comprar caramelitos a tus hijos caerán en desuso y sobrevivirán en los estudios de los aficionados a la numismática. Y, dicho sea de paso, ¿de qué están hechas las gelatinas? ¿Lo sabe?

Hágalo, y se dará cuenta de que hay algo más allá de los azulejos lacados o las agujas del despertador. Esa cosa que late, que cruje, que crepita sin que usted se dé cuenta, se llama vida. No se preocupe, hay una para cada uno. Agárrela con confianza. Advertencia: no se aceptan devoluciones.

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