miércoles, 3 de junio de 2015

El simulacro



Los Distintos quieren hacer un programa de radio. Hoy, simulacro. El primero en llegar a casa fue M. Roland. Una computadora portátil y un micrófono prestado. Luego, una niña que siempre hace muchas preguntas. Y, finalmente, los hermanos Veracruz e Immanuel Torreblanca.

Empezó el juego. Veracruz trazó un esquema del simulacro. Roland encendió el dispositivo de grabación. Mis palabras mordieron la superficie del micrófono. Las paredes se nos antojaron de cartón pintado en un instante. El tiempo se comprimió.

La Chica de las Mil y un Preguntas cerró su boca. Immanuel, el más tímido del grupo, cansino se mostraba. Veracruz, Roland y yo garabateamos entrevistas, empuñamos risas, esgrimimos juegos de palabras. El resultado final: un buen momento. Y el hondo sentimiento de que escribimos el prólogo de un acontecimiento importante.

Somos los jugadores de un juego que comenzamos a jugar juntos seriamente. Visualizamos, experimentamos, desmontamos la realidad a voluntad, desarmamos el lenguaje en nuestras épicas charlas. Eso es arte. Ver el mundo como un rompecabezas y descubrir que hay piezas del tablero que podemos mover.

El miércoles próximo, la transmisión será decisiva. Es hora de afilar los dados.

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