jueves, 25 de junio de 2015

Hijos de los vientos



–¡Es imposible!

–¿Qué es imposible?

–Conquistar el corazón de una mujer.

–...

–¿Qué pasa?

–Vení conmigo.

–¿A dónde?

–...

–Contestame.

–Sólo seguime, ¿sí?

–Bueno...

–...

–¿Dije algo malo?

–¿Se puede poseer el viento?

–¿Qué?

–Es una pregunta simple.

–Y... ¿por qué me la preguntás?

–Dale, respondé.

–Y... no. No se puede poseer el viento.

–...

–¿Y? ¿Qué? ¿Por qué me mirás así?

–De la misma manera, no se puede poseer una mujer. No se puede conquistar a una mujer. La mujer es un milagro de la Naturaleza. La mujer es inconquistable.

–Entiendo... ¿por qué me has hecho esta pregunta?

–Mira... Los tiempos cambian... El hombre también... Si quieres ser feliz, vos, los dos, debemos cambiar. Debes dejar que las fuerzas de la naturaleza sigan su curso. No debes precipitarte a querer cambiar el mundo. No debes inclinar prontamente tu cetro a la doncella. No puedes poseer el viento. No puedes capturar el tiempo. No puedes conquistar a una mujer. Hay que deshacerse de esta visión estrecha que cosifica personas y personifica cosas. Fabricarnos una nueva visión del mundo sin imponérsela a nadie. Es el viento el que viene hacia ti, es la mujer la que te entrega su corazón. Pero sé paciente, sé caballero, sé transparente hasta el fin.

–Mirá... Yo lo intenté... muchas veces... Y fallé...

–Volvé a intentar, entonces. Volvé a sentarte en la silla y esperá. Cuando llegue la lluvia, te vas a dar cuenta y te vas a poner de pie para recibirla con aplausos. Pero los dos debemos ser pacientes.

–Entonces, esa mujer... Bueno... Si la hubiera, ¿no? ¿Vendrá hacia mí?

–No estoy hablando de una mujer.

El Tigre y el Perro se sentaron uno al lado del otro en la oscuridad de mi conciencia. Intercambiaron unas sílabas más. Luego, durmieron o intentaron dormir. Y soñaron. Soñaron con una casa de techo de cinc, con una gata, con la cabeza de un muchacho con los ojos llenos de insomnio.

La luz regresó a las diez de la mañana.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario