miércoles, 10 de junio de 2015

Las cinco canciones más románticas... de mi celular



Me pregunto si puedo elevar una lista de canciones románticas a la categoría de arte. La respuesta: no. Mis gustos musicales son heterogéneos, eclécticos; no existe sistema de clasificación en este mundo que no haya nacido de una semilla de subjetividad. Lo que para mí es romántico puede parecer horripilante a los ojos de los otros. Aquí les presento, desde un enfoque bastante peculiar, cinco canciones que ocupan el vacío eléctrico de mi teléfono móvil.


IN MY PLACE (Coldplay)

Prefigure la siguiente escena: yo caminando presuroso por la calle, el celular salta fatalmente de mi bolsillo, se estrella contra el pavimento. Un peatón anónimo lo descubre, lo manosea, quebranta la intimidad de la memoria. Sí o sí, tarde o temprano, tiene que hallar un tema de Coldplay. Si uno quiere ser yo, el diez por ciento de la música que escucha ha de tener la voz de Chris Martin. No es que particularmente me enloquezca escucharlo, es una píldora tranquilizadora o una mordedura de melancolías en los viajes ferroviarios. Escogí una de las canciones más representativas de la historia de la banda, aunque si tuviera que hacer una recomendación personal, quiero que hagan el experimento de escuchar Magic una noche en la que viajen en colectivo sentados durante una noche lluviosa por Liniers.



TAKE ON ME (A-Ha)

En mis raros intervalos de ostracismo me enfrasco los oídos en la década de los ’80, género que ocupa entre uno y cinco porciento de lo que escucho o me gusta escuchar. Hay canciones que uno las saca del aire, cuyos nombres ignoramos pero cuyos ritmos traemos en la sangre por herencia indirecta de tíos o compañeros de trabajo. La primera vez que vi el video musical de esta canción, quedé maravillado, estupefacto de tanto ingenio, del original tratamiento fantástico de una historia de amor. ¿O será que mis ojos andaban con la guardia baja en esos pretéritos tiempos?



WONDERWALL (Oasis)

Tal parece que no importa lo que haya dicho Noel Gallagher acerca de que esta canción ‘no’ estaba dedicada a quien terminó convirtiéndose en su ex esposa. Uno intenta, con toda la buena voluntad del Universo, ver en la letra un signo de amistad; pero cuesta que creer que tan virtuosa y célebre canción se limite a “un amigo invisible que me salvará de mí mismo”, si respetamos la lectura de Gallagher. Mi padre escuchaba mucho esta canción cuando yo era niño, cuando el formato MP3 era inconcebible y no nos enjaulábamos en la intimidad de los auriculares en esas tardes muertas de verano o invierno. Wonderwall, Don’t look back in anger, Stop Crying your Heart Out, son canciones que inconscientemente están muy arraigadas a escenas de mi propia infancia. Tienen mucho sabor a incertidumbre de los años noventa. Lo escucho, y la nostalgia arremete contra el paladar. No sé si esta canción sea definitivamente romántica, mas la incluyo porque es esa clase de romanticismo abstracto que creo yo tener.



LA ÚLTIMA PROSA (Lisandro Aristimuño)

Después de un tour musical por las esferas anglófonas, regresamos a Argentina. ¿Qué escuchamos? ¿Gardel o Axel? ¿Sandro, Valeria Lynch, el Polaco, el Chaqueño Palavecino, Soda Stereo, Luis Alberto Spinetta, Karina, Ciro y los Persas, Las Pastillas del Abuelo, La Renga? Mi país es un país romántico, bohemio, sensible, lleno de metáforas y plumas de diferentes colores. Hoy agarro una y sale este nombre: Lisandro Aristimuño.
Esta canción me la confió clandestinamente una de las escritoras del taller literario llamado la Tinta Dorada. Me asombró su suavidad rítmica, su textura meliflua, su profundidad poética. Escuchar poesía. Esa es la sensación que te transmite este artista al que escucho tan poco. Aurora boreal, Elefantes, Me hice cargo de tu luz, Anfibio, son ingenuísimas recomendaciones. Yo elijo estancarme en este tema.



EVERY BREATH YOU TAKE (The Police)

Este es el mayor ejemplo de cómo una canción sobre el desamor sufre una vuelta de tuerca completa hasta convertirse en un canto romántico. Sting escribió este tema después de un divorcio y pensando en la siniestra figura del Gran Hermano, de 1984. Una persona que te vigila, que te observa, que te controla. Un tema muy oscuro que no se nota para nada cuando escuchás esta canción. Hay ocasiones en la que el artista es el menos indicado para juzgar el carácter de su propia obra. Pero acá no termina la lista...



BONUS TRACK: SWEETEST THING (U2)

Mi predilección por esta banda irlandesa es una herencia directa de mi armonioso padre. Mi cuarteto favorito no podía quedar fuera de mi lista. Me costó elegir un solo tema de su larguísimo repertorio. Detrás de estos versos hay una anécdota muy interesante. Bono la compuso como una manera de pedirle perdón a su esposa por olvidar su cumpleaños durante la grabación de uno de los álbumes de la banda. Imaginá que tu novio te escriba una canción que escucharán miles de millones de personas para enmendar su ausencia. ¿Lo perdonarías?



Ignoro si este efímero tendero de rimas ha sido agradable para los lectores. Es una nueva manera de abordar el género de los rankings, de presentar desde una perspectiva original las canciones que nos raspan las paredes del corazón. Descreo de las categorizaciones: no puedo rotular a las canciones como buenas o malas. Hay canciones que tienen su historia, y hay canciones que forman parte de nuestra propia historia. Estos temas son los que, por el momento, aparecen en la pantalla de mi celular como los más románticos. ¿Quién sabe si el día de mañana esta nomenclatura de emociones sufrirá drásticos cambios?

P.D.: YouTube, gracias por existir...

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