martes, 30 de junio de 2015

Los enemigos



El amor es lo único que el Diablo no puede ofrecer. Él lo sabe, y se encoge en su abrigo tratando de buscar una solución a este problema. Él puede ofrecerte felicidad, placer, libertad, prosperidad... pero no amor.

-¡Ugh! -masculla él, inquieto.

Satanás está chupando frío en una esquina de mi barrio. Dios lo ve y le suelta un saludo.

-Hola, che, ¿qué hacés?

-¿Cómo qué hago? Rodeo la tierra y ando por ella. ¿Y vos? ¿Qué hacés acá?

-Yo vivo en este barrio.

-Sos como las ratas. Vivís en cualquier parte.

Dios ríe. A pesar de que presencia millones de muertes al día, todavía conserva su sentido del humor.

-El día en que yo mande al Anticristo... -amenaza Satanás.

-¡Ja, ja, ja! Han surgido muchos anticristos...

-Odio cuando citás a uno de tus... hijos. Sabés que Juan no era el mejor de los escritores...

Los enemigos permanecen de pie en la parada de colectivo. En silencio. Mirando las estrellas. Guiñando a la Luna. Sin decirse nada.

La noche es el único momento del día en que ángeles y demonios pueden intercambiar opiniones diplomáticamente. Nuestra tradición los dibuja con cuernos y alas, pero, a veces, están más cerca de lo que pensamos.

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