lunes, 10 de agosto de 2015

Réquiem a un teclado



Hoy dejó de funcionar mi teclado. Un teclado blanco, sucio, de doce años de antigüedad. Con él he escrito mis mejores historias. Ahora está muerto. Lo he reemplazado por un teclado negro que mis hermanos han comprado disimuladamente para mí. Y sigo escribiendo.

Hay momentos en los que no podemos seguir aferrándolos a lo viejo.

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