jueves, 17 de septiembre de 2015

'¿De qué están hablando?'



–¿De qué están hablando?

No hay contrahechizo posible para detener la guillotina inquisidora. Sólo el silencio. Las cuerdas vocales mal enroscadas que el miedo empuja por la garganta.

–Nada.

La tímida explicación.

Nada.

La ceniza de Sartre, la indumentaria del recién nacido, el equipaje del hombre muerto.

Nada.

Parcial título de una obra de Saer, obsesión de los filósofos, valor del número cero, actividad del perezoso.

Nada.

Nada de nada.

Nada, nadita, nada.

La conversación clandestina se desarticula, se desmorona, se destruye. El silencio, esponja sin color, todo lo absorbe, agujero negro de ecos, abismo del habla. El espacio en blanco del poema del horror.

–Nada.

–Ah, bueno.

Alejamiento de la madre, la docente retoma la clasificación de los triángulos, la policía del pensamiento recorre minuciosamente la cocina de tus ojos, que ya empiezan a ejecutar la receta para unas órbitas oculares irritadas al rojo vivo.

La irrupción de una pata de mono que busca un cuchillo en la oscuridad de la conversación que no fue. El simio y la navaja de afeitar: luego, las mujercitas ensangrentadas, los postigos cerrados, los cajones intactos.

–¿De qué están hablando?

–De nada.

Y así es como creés que estás a salvo.

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