domingo, 25 de octubre de 2015

King: la figura del magnicida en 'La zona muerta'





Este artículo coincide con las elecciones presidenciales en Argentina y el advenimiento del Día de Todos los Santos. En consonancia con el contexto, el argumento de La zona muerta narra el ascenso al poder de uno de los personajes más siniestros que la mitología literaria de Stephen King haya engendrado. Un ascenso que un hombre llamado John Smith intentará truncar por los medios que sean necesarios.

Antes de examinar el interior de esta historia inolvidable, es interesante destacar algunas declaraciones que el autor ha hecho acerca de esta novela en su libro Mientras escribo:



Mi novela La zona muerta surgió a partir de dos preguntas:
¿Puede tener razón un magnicida?
Y, si la respuesta es que sí,
¿se le puede convertir en protagonista de una novela?
¿En el bueno?



En King laten reminiscencias de la cultura de las armas, la cultura norteamericana, cuya máxima representación culmina en Rabia. (Un libro fuera de circulación después de un tiroteo en 1997 en el que el perpetrador de la masacre tenía una edición de la novela a su personal disposición.) Las armas, en King, son inevitables. Los asesinos también. Él tiene un especial interés por los magnicidas: la historia de Estados Unidos se solidificó a fuerza de decapitar ídolos políticos. Lincoln, Kennedy, Luther King, Malcolm X. El arquetipo de magnicida detrás de las cortinas del teatro. Agazapado, dispuesto a matar.

El desafío de La zona muerta es convertir a este demonio de la patria en un ángel de paz. Remato esta hipótesis con una frase del mismo King:



Desde que
mataron a John F. Kennedy
en Dallas,
el gran coco americano
ha sido
la persona que dispara con un rifle
desde un lugar alto.

Yo quise convertirlo en amigo del lector.



La obsesión de King por el magnicidio se tradujo, finalmente, hacia fines de 2011, en la novela 22/11/63. ¿Qué hubiera pasado si JFK no hubiera sido asesinado?

La zona muerta se publica en 1979. La historia transcurre mayormente en la década de los ’70. King, inteligentemente, utiliza flashbacks para revelar episodios transcendentales en el pasado de los dos personajes con mayor peso en la historia: John Smith y Greg Stillson. La técnica de flashback es un elemento recurrente a lo largo de la novela, ya que a través del personaje de Smith se exploran en determinadas instancias del libro el pasado de otros personajes.

Aunque La zona muerta ofrece mucha tela para cortar, y es considerada una de las mejores novelas de Stephen King junto con Apocalipsis, no puedo continuar escribiendo sin “estropear” parte de la historia. John Smith sufre un accidente que lo arroja a un coma de cinco años de duración. Al despertar en 1975, la que entonces fue su novia ha formado otra familia, el escándalo de Watergate aún está en boca de todos, Richard Nixon ha dimitido, un asesino serial anda suelto por Castle Rock, la guerra de Vietnam llega a su fin y un extraño hombre llamado Gregory Ammas Stillson está pensando seriamente en ser el próximo presidente de los Estados Unidos.

Y por si fuera poco, sorprendentemente, Smith es un telépata.

No hay razón para no leer La zona muerta. Voy más lejos diciendo que es la primera novela de Stephen King que todos deberíamos leer, incluso antes de Carrie. En este libro King despliega toda su maestría narrativa para deleitarnos, aterrorizarnos y hacernos reflexionar sobre un mundo donde el peor monstruo de todos es el que se postula para presidente.

2 comentarios:

  1. muy buena la entrada, me encantó ese libro de King y lo del Magnicida es muy interesante de analizar. Saludos!

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