jueves, 12 de noviembre de 2015

Cati: la búsqueda de pequeñas inmortalidades en “Wonderwall Palace”



«Escribir es producir una marca [...]
que mi futura desaparición no impedirá que siga funcionando y dando,
dándose a leer y a reescribir.»

Jacques Derrida,
en Firma, acontecimiento, contexto. (1971)



Sólo necesité leer uno o dos artículos para comprender que Wonderwall Palace se convertiría en uno de los blogs que tarde o temprano tendría que reseñar. Que no nos desconcierte el color pálido del fondo o el diseño minimalista de la página. Lo que importa de un tahúr es la cantidad de cartas que tiene bajo la manga. Y Catalina tiene unas cuántas.

En lo referido a opiniones sobre libros, la autora es una arquera que arroja sus flechas de tinta con ojo avizor. Ella dispara su opinión con un estilo limpio, sencillo y virtuoso. Su virtuosismo radica en la búsqueda de belleza en lo que se lee y en lo que se ve. Una de las claves para entender el funcionamiento del estilo de Catalina está en la primera piedra de Wonderwall Palace: un texto llamado Escribir.

La iniciaciones de Catalina en los territorios digitales –el blog se inauguró en julio de 2013– exhiben un dejo derrideano. ¿Saben quién fue Derrida? Un tipo francés al que se lo considera fundador del deconstruccionismo. Bah, no importa. Este sujeto, en algunos de sus trabajos, relaciona la literatura con la muerte. En términos generales, la escritura (o la firma, diría el señor D.) es lo único que sobrevive al hombre después de su muerte. La huella, la marca. El texto es eso: una palabra que se arrastra más allá de la muerte. En Escribir, su discurso inaugural, Catalina afirmó lo siguiente:




«Escribir significa dejar nuestra marca por más pequeña que sea, pero conscientes de que esa marca nos hará inmortales.»



Si sus ideas han cambiado con el paso del tiempo, lo ignoro. Escribir es un pensamiento hermoso que late secretamente detrás de cada párrafo de la autora. Es su canto a la literatura y a la inmortalidad. Vale la pena leerlo.

Otra virtud de Wonderwall Palace es su antología de reseñas fílmicas. Efímera, pero locuaz. La autora presenta una selección específica de películas analizadas. Boywood, Lore, Ginger & Rosa. Un gusto muy personal.

Los textos que más me han complacido fueron los que están rotulados con las etiquetas mis escritos y desvarios. Destaco los siguientes títulos: Carta a un desconocido, Confesión de una futura escritora, Los mails que nadie contesta. A mí me parece que allí rezuma su estilo, ese estilo que rasguña lo poético, una botella de sinceridad para los ojos bebedores de palabras.

No tengo mucho más para decir porque, en muchos aspectos, leer Wonderwall Palace fue como tocar algunas esquinas de mi propio blog. La importancia de la lectura y de la escritura es el núcleo duro de la producción textual de Catalina, es la columna que sostiene la estructura que ella ha construido a lo largo de vastos meses de lectura.

Hay rincones de Wonderwall Palace que no he explorado. Confío en que el tiempo me permita hacerlo. Catalina admite en 17 cosas que no sabes de mí que ignora el origen del nombre de su propio blog. Ése es otro gesto derrideano: la escritura sin origen. La escritura infinita, sin principio ni fin.

No hay rodeos en Wonderwall Palace. Lo que está allí, lo que dice, lo que escribe. Y lo que late detrás de cada palabra. Eso es lo que importa.


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