lunes, 9 de noviembre de 2015

Chbosky y la última “novela de aprendizaje” del siglo XX





Me resulta particularmente difícil escribir una reseña de un libro que no me gustó. En especial, si esta novela ha conquistado el corazón de miles de lectores alrededor del mundo y ha merecido una adaptación cinematográfica. Seré lo menos iconoclasta posible. Una de las cosas que se suele hacer con Las ventajas de ser invisible es presentarlo como un bildungsroman, es decir, como una novela de aprendizaje. El mundo al que tiene acceso Charlie es un ambiente social atravesado por las incipientes problemáticas juveniles de fines de siglo XX y comienzos de siglo XXI: drogas, fiestas, sexualidad adolescente, abusos, problemas familiares, suicidio, trastornos psíquicos...

Bueno, el paquete completo. Con la lista de libros del profesor Bill y un poco de cultura pop. Por ahora, de este tema no me ocupo.

A diferencia de otros bildungsroman, el protagonista, para establecer relaciones interpersonales con el resto de su generación, en vez de asumir un comportamiento políticamente correcto y tomar distancia de un mundo que se presenta como angustiante y autodestructivo –como lo hacen Jem y Scout en Matar a un ruiseñor, por ejemplo–, se acerca hacia el ojo de la tormenta.

Éste no es el problema. Si lo fuera, El guardián entre el centeno no sería considerado literatura. Las obras de Sade, Las tribulaciones del estudiante Törless o La ciudad y los perros tampoco. El problema es que el narrador lo relata con una ingenuidad inverosímil. Una inocencia absolutamente incompatible con el contexto en el que Charlie se desenvuelve.

La narración epistolar que presenta Chbosky es, sin embargo, realista. Peco de comparar ficción con realidad, pero en verdad, hay personas que, a la hora de relatar sus problemas, lo hacen de la misma manera en la que lo haría Charlie. El mismo tono, la misma ingenuidad, el mismo aire de angustiante desorientación. Leer Las ventajas de ser invisible me brindó muchos momentos de exasperación e irritación con el personaje, independientemente de los problemas que arrastra consigo y que justifican su blanca perspectiva del mundo. Charlie, como el Samsa de Kafka, no puede sacar fuerzas de ninguna parte. Es La metamorfosis sobre una patineta en los pasillos de una preparatoria. Charlie observa, presencia, testimonia, aunque actúa en acontecimientos muy puntuales. La reflexión final, en todo caso, dada por Sam, es un contrapunto a la actitud pasiva ante la vida que sostiene Charlie.

A nosotros, lectoras y lectores de la década de 2010, no nos impacta los temas que trabaja Chbosky. Pero si a Las ventajas de ser invisible le tomó tanto tiempo formarse un público propio, es porque: a) La trama transcurre en 1991; y, b) El libro fue publicado en 1999.

Lo que le llovió a Chbosky tras la publicación de su libro no fueron precisamente elogios. Seguro sabían que Las ventajas de ser invisible fue uno de los diez libros más impugnados por la Asociación de Bibliotecas de Estados Unidos en 2006 y 2008.

Es decir, la novela de Chbosky tuvo que esperar un rato a la formación de un público que lo leyera de buena gana. Como El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger. Esto va a parecer un halago, pero entre la obra de Salinger y la de Chbosky hay muchos puntos en común. Bastante obvios para que los enumere. Ambos desarman a la sociedad con un cuchillo sutil. Éste es el nervio central que tampoco tocaré.

Ustedes ya han leído este libro. Lo han recontraleído. Fueron a las salas de cine en la fecha de estreno, se compraron el DVD. Y les gustó. Eso no tiene nada de malo. Lo que sí es un gran error es leerlo estrictamente como un bildungsroman o bajo los parámetros del género de la autoayuda. La novela de aprendizaje, que según algunos arranca desde el romanticismo alemán, entra en vías de extinción hacia el siglo XX; allí el género se desintegra en historias donde los personajes, en vez de aprender verdades morales absolutas e imperecederas, deben aprender a sobrevivir fabricando sus propios valores o a insertarse en este mundo despellejado de la moralidad que acostumbrábamos leer en las novelas de caballerías o en las historias de épocas pasadas. Entonces, ya no se trata de ser bueno o heroico, sino de ser visible, de dejar de ser invisible a los ojos de esta sociedad en tensión. Ésta es la segunda lectura, insisto, que YO arrojo sobre Las ventajas de ser invisible.

A mí no me gustó. Tal vez porque mis gustos literarios son otros, o porque lo he leído con una vara muy alta. Lo que no significa que no saque mucha tela para cortar.

Las ventajas de ser invisible, aunque controversial en su momento y además, escrito en forma de novela epistolar, una forma que Chbosky no ha aprovechado lo suficiente para explorar con la suficiente profundidad, repite la fórmula clásica del chico que no tiene amigos y busca su lugar en el mundo. Las problemáticas que presenta no son abordadas con exhaustivo detenimiento –lo que desencanta a cierto tipo de lectores que espera una actitud un poco más política o comprometida de parte del autor–, la actitud del narrador es por momentos demasiado pasiva ante los conflictos que se presentan.

Empero, celebro el giro extraordinario que le supo dar Chbosky a la historia hacia el final. Lo único medianamente bueno que le arranqué a esta historia. Además de la reflexión de Sam.

17 comentarios:

  1. Hola! ¿Cómo estás?
    Este libro no llega a captarme del todo y a la vez si porque quiero tener mi propia opinión acerca de esta obra. Tal vez algún día lo lea pero por ahora no tengo apuros.
    Muy buena reseña es mi primera vez acá, me gustaría quedarme pero no encontré el botón de seguidores, espero lo soluciones.
    Te invito a mi blog (http://lejos-volar.blogspot.com.ar/)
    Un beso!

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    1. Saludos, Irina. Gracias por leerme y mil gracias por avisarme sobre el botón de seguidores. Ya habilité el gadget. Está debajo de los 'LOGOS', en la parte derecha del blog. (Aunque parezca una pavada, cuando comencé a escribir en este espacio no pensé en una lista de seguidores. De modo que recién ahora lo coloco.)

      Gracias por invitarme a tu blog. Sin duda alguna, me pasaré por él. ;)

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  2. Hola! Muy buen post sobre el libro. Creo que es el primero sobre este libro con el que me siento algo identificada. No me gustó para nada el libro.
    Saludos!

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    1. Gracias por leerme. Recibo tus saludos. Francamente, a mí no me gustó nada el libro. Sólo destaco un par de cosas de Chbosky, aunque realmente no hay mucho más qué decir acerca de 'Las ventajas...' Concuerdo mucho con tu opinión. Saludos a vos también! ^_^

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  3. Hola! Me gusto mucho este post, por mas de estar en desacuerdo contigo ya que es una de mis películas favoritas y he leído también el libro. Me encanta leerte porque me gusta tu manera de escribir, a veces no entiendo para pero aun así me gusta seguir leyéndote jajaj
    Besos.

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    1. Gracias, Diana, por tu comentario. :) Me halaga mucho que me leas, teniendo opiniones diferentes de una misma historia. Lo importante es que podamos compartirlas y respetarlas. Muchas gracias por leerme. ^_^

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  4. Hola! Este libro lo leí hace un buen tiempo, así que ya no lo tengo tan fresco en mi cabeza, lo único que recuerdo es que la película la disfrute mucho más. Había cosas en el comportamiento/personalidad no me cerraban. Yo igual, no sé si me animaría a compararlo con El guardián entre el centeno, peeero jajaja
    saludos :)

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    1. ¡Hola, Martu! Por supuesto, 'El guardian...' y 'Las ventajas...' se escribieron en dos contextos muy distintos y con dos estilos muy diferentes. De hecho, en la novela, Charlie lee 'El guardián entre el centeno' y 'Matar a un ruiseñor'. Pero, eso sí, por más que tengan algunos puntos en común, no se puede comparar lo uno con lo otro. ¡Gracias por tu comentario! ^_^ ¡Saludos!

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  5. ¡Hola Julian!
    Esta entrada merece una reverencia. Podría decirte que es uno de mis libros favoritos, una relectura obligada en época navideña. No será un libro merecedor de un Pulitzer ni nada por el estilo, pero me gusta la forma en que me siento cuando lo leo. Tampoco lo consideraría, ni en lo más remoto, algo parecido al género de autoayuda (dejemosle ese trabajo a Coelho). No conocía el término "bildungsroman" o que existiera un género, o subgénero, llamado novela de aprendizaje, por lo cual tu aporte me pareció sumamente interesante.
    Como dije anteriormente, es uno de mis libros favoritos y encontrarme con una opinión opositora, que no lo celebre y que pueda señalarme los puntos débiles de Chbosky, logrando que lea de la primera a la última palabra con toda mi atención y curiosidad sin siquiera objetar, merece aplausos. Que bueno, no se si servirían de mucho, pero es más útil convertirme en seguidora del blog y estar al tanto de más reseñas de este tipo. ¡Te leo!
    ¡Saludos!

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    1. ¡Gracias, Mary Anne, por tu comentario! Un halago que me hayas leído. Aprecio mucho tanto tu opinión como tu valoración del libro, verdaderamente. Cuando se produce un intercambio de opiniones en este ámbito, puede ser muy productivo. Tus palabras también son un gran aporte a este blog. ¡Muchas, muchas gracias por leerme! ^_^

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  6. Hola Juli


    La verdad es que valoro tu postura y tu opinión. No todos tenemos que pensar lo mismo y no me parece para nada erróneo que decidieras en este espacio compartir tus pensamientos. Yo sin embargo no coincido con la idea de "autoayuda". No considero el libro así, lo amo, me encanta, me parece fascinante pero especialmente porque entiendo en el contexto histórico en el que se escribió y publicó. Fue algo muy controversial, y me pareció muy valorativo.

    La historia, en mi opinión, tiene un montón de puntos excelentes. A mi me gustó mucho que fuera escrito en forma de cartas porque el escritor usó el recurso de una forma muy vivaz, no se me hizo aburrido o difícil de leer, como si me pasó con ese recurso en Drácula.

    Valoro mucho tu opinión :) Te mando un beso grande y te invito a pasar por mi blog! Yo ya te estoy siguiendo por G+ y GFC

    ¡Que tengas una linda semana!

    Nati
    http://khaleesigeek.blogspot.com/

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    1. ¡Gracias, Natalia, por comentar! Valoro en verdad muchísimo tu postura y tu aporte a este blog. ^_^ Próximamente estaré pasándome por tu blog. Gracias por seguirme y por compartirme el tuyo. ;)

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  7. ¡Hola Julian! Te encontré por el grupo de bua y acá estoy :) te acabo de seguir y de hecho me leí por completo tu reseña. Guau, qué reseñon! Te pasaste la verdad, muy buen análisis.
    Personalmente, a mí me gustan mucho las novelas epistolares y sí, no hubo mucha profundidad en Las ventajas de ser invisible. Pero eso del contexto histórico ni lo había tomado en cuenta... te aplaudo!

    Saludos, nos leemos.
    Aylu.

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    1. ¡Gracias, Aylén! ¡Agradezco muchísimo tu comentario! Nos estaremos leyendo. Saludos. :D

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  8. Hola Julian. Si bien ya te sigo hace meses, recién leo esta reseña. No vi la película pero si el libro. Aunque tengamos opiniones diferentes, me gusta leer tu blog por tu forma de expresarte. Me parece única en el mundo de la blogosfera, incluso con términos que lo veo en textos universitarios. En mi caso, tendria que releerlo porque hay cosas que no recuerdo, otras que no entendí. Pero me trajo nostalgia el uso del cassette y otros elementos de la época (dato a destacar). Saludos.

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  9. Hola Julian. Si bien ya te sigo hace meses, recién leo esta reseña. No vi la película pero si el libro. Aunque tengamos opiniones diferentes, me gusta leer tu blog por tu forma de expresarte. Me parece única en el mundo de la blogosfera, incluso con términos que lo veo en textos universitarios. En mi caso, tendria que releerlo porque hay cosas que no recuerdo, otras que no entendí. Pero me trajo nostalgia el uso del cassette y otros elementos de la época (dato a destacar). Saludos.

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    1. ¡Saludos, Juan! Esta reseña la escribí en un tiempo donde mi perspectiva acerca de la literatura juvenil no era la más feliz precisamente -por fortuna, eso ha cambiado-. La conmoción producida tanto por la novela como por la adaptación cinematográfica me pareció, en su momento, excesiva, tratándose de un argumento no muy desarrollado en toda su potencialidad que, a pesar de todo, goza de sus momentos álgidos. Me dignaré, si los tiempos me lo permiten, a darle una nueva lectura; todo un honor recibir un comentario como el tuyo. :) ¡Gracias por tus palabras! ^^

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