martes, 17 de noviembre de 2015

Diana: un grito pampeano desde el jardín de la niñez en “Lecturas de Diana”





He meditado mucho este fin de semana acerca de cómo presentar el blog Lecturas de Diana en este espacio. Ocurrióseme, entonces, leer la primera piedra que lo inauguró. El humilde título de este texto es Presentación. Al igual que en Wonderwall Palace de Catalina Jiménez, el texto inicial es una matriz de la cual se desprenden las principales líneas que atraviesan todas las entradas del blog. La primera línea de Presentación es genialmente contundente:



«Hola soy Diana,
no Daiana,
ni Dai,
ni Dina,
ni Dia,
NO,

Diana.

Creo que es necesario aclarar de antemano ya que nunca saben como decirme.»





Esta afirmación no sólo es la confesión de una chica harta de que confundan su nombre. Es alguien que tiene una identidad que se recorta contra el mundo. Sigo leyendo:



«Me encanta charlar, mucho. Al igual que hacer chistes y hacer reír a la gente. No crean que por eso soy muy social igualmente. Y como ya nadie me escucha, o eso creo yo, decidí crear este blog para poder hablar con alguien sobre el tema que mas me gusta: Libros.»



Nadie me escucha. Estas tres palabras me apuñalaron el corazón.

Cuando escribí el primer artículo para el Blogoscopio de Opiniones marginales, procuré desde la primera letra inscribir un nuevo modo de escribir reseñas, arrojar un balde recargado de metáforas personales contra los vastos muros de información que elevan las manos de los lectores de historias y ver más allá de cada palabra no una verdad absoluta sino la experiencia del lector que vive la literatura en su vida cotidiana.

Estas tres palabras son el núcleo donde el texto adquiere su mayor fuerza y se revela el motivo principal por el cual escribe. El grito pampeano que rompe la oscuridad. Un grito blanco, mediterráneo; un propósito sencillo, el de compartir una pasión que se cultiva desde los jardines de la niñez. De esta manera, las Lecturas de Diana echan raíces que se extienden por los distintos confines de la argenta juventud literaria y la blogósfera imperante.

Las primeras declaraciones de Diana prometían la exhibición de un estilo transparente, sensible y cristalizado que relatarían el contacto constante de esta muchacha de diecisiete primaveras que desde tempranas edades se ha iniciado en los misterios de la tinta. Esa promesa se ve concretada en sus reseñas, escritos y apartados donde se despliega el potencial de Lecturas de Diana.

El texto titulado Propósito anual: Futuro del blog es una continuación de Presentación, donde brillan otros aspectos de Diana, en esta ocasión más como autora que como persona. Otra cita:




«...no soy muy buena reseñando. Tampoco escribiendo. Pero hago un intento e intento poner todo lo que me acuerde (sí, soy muy olvidadiza después de leer un libro) y mis experiencias relacionadas con el libro. Admito que a veces leo otras reseñas como para tener una base, por lo menos hasta que sepa yo misma como expresarme frente a este tema.»



A pesar de las conjeturales «deficiencias de escritura» que cree tener, Diana ha cosechado más de doscientos seguidores en sesenta artículos de diferentes tipos en cinco meses de publicación continua. Asimismo, ella se reprocha sus desconocimientos en el área de diseño. Lo que no significa una depreciación de su contenido.

De las diferentes secciones que se presentan en Lecturas de Diana, dos merecen particular atención: Hablemos de... se ocupa de proponer debates relacionados con los libros, la experiencia de la lectura y los soportes literarios. Hallé un artículo relacionado con la reciente polémica entre la adquisición de libros en su formato tradicional o la descarga de archivos PDF. Este artículo, titulado Costoso dilema, es el relato en primera persona de alguien que ama la literatura y que no puede comprar un libro. Ella rompe, sin saberlo, el tabú de aquel que lee archivos digitales y que, sólo por este acto revestido de un velo de clandestinidad, goza de unos gramos de infamia. Porque sí, yo también he leído en PDF.

La otra sección, Preguntas semanales, es un cúmulo de preguntas interesantes que nos invitan a pensar qué nos gusta leer, cuándo nos gusta leer, cómo nos gusta leer...

Lecturas de Diana es un espacio que se monta -la redundancia lo vale- sobre el acto de la lectura. Bibliotecando! (otro texto ubicado en su sección homónima) contiene una anécdota de infancia que reivindica la importancia de las bibliotecas en nuestra niñez:




«Desde muy muy pequeña mi papa me acompañaba todas las mañanas a la biblioteca y yo traía un libro diferente. Así con los años, termine de leer toda la sección infantil de la misma y empecé a leer los juveniles.»



A la hora de las reseñas las observaciones de Diana son generales, amplias, a veces poco precisas. Algunos artículos (como el de Los nombres prestados) están escritos bajo la empuñadura de la indecibilidad; es decir, hay una voz en la reseña que quiere decirnos algo pero que a la vez no puede hacerlo. Esta indecibilidad, creo, responde a la necesidad de la autora de no arruinar tramas; lo que en la jerga de los bibliófagos se conoce como spoiler.

Aún así, Diana vence la barrera de la indecibilidad para decirnos lo que le gusta y lo que no. El desafío que ella se autoimpone con cada reseña, a pesar de las dificultades y vicisitudes de la vida cotidiana, es el desafío que todo autor digital asume en el momento de pergeñar el primer artículo. Vencer esa indecibilidad, sobreponernos a los secretos obstáculos de la rutina, gritar ese grito blanco por más pequeño e inaudible que sea. Leer y seguir leyendo. Y ponderar con ternura el amor por los libros.

Un invernadero de germinación reciente que estrenará sus grandes verdores en esta primavera soberbia. Que las flores que Diana arrastra muestren sin pudor sus pétalos. Su escritura fue más allá del Nadie me escucha para instalarse en los tenderos digitales. Sepa la sombra de Artemisa que en el Este, donde alguna vez el Restaurador se erigió entre sangrías unitarias y Borges impartió clases sin bachillerato, muchos la escuchan. Y la leen y en ella se deleitan.



2 comentarios:

  1. Hola! Te juro que me encanto! Muchas gracias por tus palabra y por hacer esto para mi, de verdad que me gusto mucho tu articulo y lo guardare en mis favoritos :'3 Leo esos propósitos para este año que publique en julio y me siento orgullosa de mi de haber logrado algunas de las cosas que me prometí hacer y ademas haber mejorado bastante gracias a los que me leen.
    A la tarde pondré este articulo en mis redes sociales así otros pueden leerlo c:
    Muchas gracias Julian!
    Besos.

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    1. ¡Gracias, Diana! Fue un honor escribir acerca de tu blog. ^^ Me alegra que te haya gustado. ¡Saludos!

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