sábado, 12 de diciembre de 2015

El amor es un barco sin destino



Nadie puede explicar el amor. Ni la poesía más sublime, ni la emoción más sincera, ni la canción más efusiva, ni el sentimiento más profundo. El amor es esa nada del lenguaje, el término imposible, es la falla en nuestro sistema de palabras, lo que no alcanzamos a describir. Es un misterio que no es misterio, porque tropezamos con él en sus infinitas variaciones: ¿devenires del amor? Amor maternal, amor fraternal, amor al medio ambiente, amor a las mascotas, amor a los sueños, amor a la vida. Amores que matan y amores que mueren; amores eternos y amores efímeros; amores imposibles y amores plausibles; amores platónicos o aristotélicos, cartesianos o kantianos; historias de amor y amores que hacen historia. El amor en sus infinitas posibilidades.

Amor a vos, amor a mí, amor a Dios, amor a tu padre, amor a tu madre, amor a tus hijos, amor a tu familia, amor al arte, amor a la música, amor a la danza, amor a la paz.

El amor es un barco sin destino que nunca deja de navegar. Recorre de punta a punta los márgenes de la historia, los bordes del planeta, los gestos familiares, las canciones que nos gustan, nuestras golosinas favoritas.

Nuestra vida está llena de amor.

No advertirlo es casi un crimen.

Nadie puede explicar el amor. Pero, ¿quién ha podido en todos estos años explicar los milagros?

1 comentario:

  1. Já, sabés que cuando leí la palabra "amor", lo primero que se me vino a la cabeza fue el típico amor que todos conocemos de pareja... me había olvidado que el amor no es solo eso, también está el amor de familia, el amor por una pasión, una cosa, una mascota... hay tantas cosas que podemos amar! Y aún así no poder explicar exactamente qué es eso.
    Escribís genial, sabelo!

    Saludos,
    Aylu.

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