viernes, 4 de diciembre de 2015

¿Reseñar o no reseñar?: el placer de compartir el texto



Sólo recientemente he empezado a hacer reseñas, aunque admito que disfruto más reseñar blogs (Blogoscopio), que los libros que leo. Mis reseñas no son del todo reseñas, sino más bien... opiniones. Observaciones que alterno entre libros (Crepúsculo, Las ventajas de ser invisible, Harry Potter, La zona muerta) y cómics (La capa y dos números de Before Watchmen, el cual no continuaré a pesar de haber leído tres números más).

Mi posibilidad de adquisición de nuevos libros es limitada. He leído muchas historias en la computadora. Y, por lo que he podido comprobar, no puedo leer al ritmo de otros autores de blogs, que parecen disparar varias reseñas a un ritmo tan frenético como admirable.

Aún así, me animo a escribir reseñas. No sólo porque quiero aportar algo nuevo a los modos que cada uno de nosotros tenemos para leer una novela antigua o moderna. Es también una especie de deuda que he contraído con los administradores y miembros de Blogueros Unidos de Argentina (BUA). Si tienes o querés tener un blog pero no sabés cómo utilizar sus herramientas, buscalo por Facebook, deposita tus dudas y te echarán una mano enseguida. Hay quienes en la blogósfera no subsisten una semana, y no todos los casos se deben a la falta de constancia.

Como he dicho, es una especie de deuda silenciosa que he establecido entre los nuevos lectores de Opiniones marginales y yo. Quiroga, en el Decálogo del buen cuentista, insiste en no pensar en los que están fuera del relato; yo, en cambio, pienso en el lector y (¡doblemente!) en los que comentan. Si escribo, ¿por qué no escribir lo mejor? Si vos me leés, ¿por qué no leer lo mejor?

Si no lo hubieran solicitado, no hubiera reseñado Las ventajas de ser invisible. Un libro que no me gustó pero que a la vez muchos le han sacado el jugo. Si me posicionaré en el juicio con la vara de los acusadores, lo haré con el eterno respeto a quienes defienden al acusado. Lo mismo me sucedió cuando escribí Cinco razones por las cuales no me gustó Harry Potter. Se puede decir “esto no me gustó”, y decirlo con respeto. Con mucho respeto. Y con argumentos. Hace años, un columnista alzó la voz contra Harry Potter y no recibió muchos comentarios favorables. Pero no por el hecho de que no le gustara la historia, sino porque había un límite gris en donde parecía inferiorizar a aquellos que leían tal o cual novela. Hay voces a las que les encanta despellejar a los que leen best-sellers, como si todo éxito de ventas fueran libros necesariamente malos. ¡Ojo! Que el que les habla fue el primer fariseo en tirar la piedra contra Crepúsculo. Luego, me arrepentí un poquito, porque Meyer me hizo reír bastante con las torpezas y desventuras de Bella Swan. Me costó mucho forjarme una tolerancia literaria: si el otro quiere leer Cincuenta sombras de Grey, que lea y corra sus propios riesgos. Yo no lo leo porque no me gusta o no me llama la atención. Punto. Sanseacabó.

Pero si hay un intercambio saludable de opiniones, de lecturas, de puntos de vista, de perspectivas, el diálogo nos enriquece y nos aporta nuevas maneras de ver lo literario.

Pero no juzgar al otro por lo que lee. No juzgar al libro por lo que se dice que es. Ni siquiera se trata de “juzgar”, en el término jurídico de la palabra. Es decir si te gustó o no te gustó, qué fue lo mejor que sacaste de las páginas. Cada quien vive su propia experiencia literaria. Cada quien atesora sus propios libros en la biblioteca del alma. Y cuando encontrás el fuego olímpico en la última novela que leíste, ¿cómo no lo vas a compartir?

La reseña motiva al indeciso a leer. La reseña se escribe con sinceridad y con entusiasmo. Sin medias tintas. Sin revelaciones de la trama, sin contar el final de la película. Deteniéndose en las formas, en la estructura de la historia, en la profundidad de los personajes, en el desarrollo de los acontecimientos.

Lo moderno –lo postmoderno, si somos rigurosos con el concepto de historia que Occidente nos inculca– no sustituye lo antiguo. En algunos blog hay quienes comentan acerca del “miedo a los clásicos”. A Dostoievski, a Wells, a Dickens, a Víctor Hugo. Como si no leerlos nos hiciera menos literarios. No me avergüenza decir que de literatura francesa he recorrido poco y nada: El Principito y Madame Bovary. A veces me hace falta un pequeño salto para leer un clásico. Que las reseñas te den un empujoncito hacia el pasado no nos viene nada mal en tiempos acelerados donde el olvido es más inmediato.

Las reseñas son chispas de entusiasmo. Pequeñas expresiones de amor, manifestaciones del placer de la lectura. Por eso estimo a quienes reseñan. Porque a ellos no les va lo intelectualoide ni las criticologías. Ellos aman leer. ¿Cómo no compartir los pequeños placeres de la vida?

4 comentarios:

  1. Julian!
    Yo antes reseñaba mucho, ahora estoy reseñando muy poco. Pero creo que a veces es una "obligación" reseñar para así como vos decir ayudar al indeciso y llevar la literatura a otras personas que no estan interesedas porque muchas veces no saben. Al mismo tiempo es una especia de catarsis. Luego de leer ciertos libros tienes la imperiosa necesidad de poner por escrito todo lo que la obra te hizo sentir.
    Nos leemos, Cati-

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    1. ¡Gracias, Cati, por tu comentario! Veré si a largo plazo este blog incluya unas poquitas reseñas más. Gracias por leerme. ^_^

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  2. Hola Julián. Como verás estoy viendo entradas tuyas y me ha sorprendido que hagas reseñas de blogs. No había visto eso antes. Me gusta mucho. Me gusta como analizas cada blog y le sacás el jugo por así decirlo, viendo cosas que hasta los propios autores de esas páginas quizá ni notan.
    Respecto a reseñar, a mi es algo que me encanta. Pero primero debería decir que amo leer. Y ese amor a los libros me lleva a esa excitación y deseos irrefrenables de compartir mi opinión con otros cuando lo que leí es tan bueno que digo: todos tienen que leerlo!
    Claro que muchas veces sucede que no se encuentran las palabras para expresar esa emoción, pero una de las cosas mas lindas es ver que alguien leyó un libro por recomendación de uno y además le gustó.
    Tampoco comprendo esos bloggers que disparan reseñas a montones tal como dices. En mi caso prefiero tomarme mi tiempo para disfrutar cada lectura y reseñar si tengo ganas y sino no.
    Creo que la lectura debe ser algo placentero y no convertirse en una competición, de ver quién lee mas o hace mas reseñas.. En fin todo lector es un mundo y este mundo blogger también lo es.

    Un beso.

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    1. ¡Muchas gracias, Celeste! Gracias por tu comentario. ^_^

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