martes, 1 de diciembre de 2015

Sueño de un gallo en apuros



La única vez que mi respiración se había acelerado tanto como esta mañana cuando desperté, alguien me dijo que estaba sufriendo una hiperventilación. Lo que significaba que podría desmayarme en mi propia cama o en medio del examen. Lo último que necesitaba era un desvanecimiento en pleno desarrollo del parcial.

Mientras me ponía la camisa, recordaba un nombre por cada botón abrochado: Lukács, Adorno, Benjamin, Burger... No es tu obligación conocerlos. De estos nombres dependía mi continuidad en la carrera de Letras. ¿Y si olvidaba algo importante?

Me puse los zapatos. Recordé absurdamente al francés de El patriota: «Si voy a morir, moriré bien vestido». Luego recordé que los muertos usan zapatos.

Llegué a la Facultad media hora antes de lo previsto. Las profesoras vinieron media hora después de lo previsto. Veinte minutos. No sé cómo lo hice. Aprobé.

Pienso ahora que sufrí una hiperventilación esta mañana –¿de dónde saqué esta palabra?–, que me desmayé poco después de despertar y que soñé que aprobaba el examen.

Espero nunca despertar.

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