jueves, 21 de enero de 2016

Reseña: “Tiempo de matar”, de John Grisham





–¿Qué harías tú en mi lugar, Jake?
–¿A qué te refieres?
–Tienes una hija pequeña. Suponte que estuviera en el hospital, apaleada y violada. ¿Qué harías?








Dos hombres blancos son detenidos por violar a una niña negra. ¿Acaso las cosas pueden empeorar? Sí, pueden. Porque el padre de la víctima acaba de matar a los violadores. Ahora, la vida de Carl Lee Hailey está en manos de su abogado, Jake Brigance, quien luchará con uñas y dientes para defender su inocencia en uno de los juicios más mediáticos y controversiales de la historia de los Estados Unidos. Esta es la premisa central de Tiempo de matar, la primera novela publicada de John Grisham, donde el racismo, la violencia y la ley sacan chispas en el corazón de Mississippi en los años ’80.

Este libro hace gala de un excelente despliegue narrativo que mantiene al lector en continua tensión, pero que puede desconcertar a los ojos desprevenidos con la terminología jurídica. Para la comodidad de los impacientes, los detalles acerca de los procedimientos legales se describen en las acciones o en los diálogos de la novela, evitando que la trama se estanque en intrincadas explicaciones acerca del sistema legal de Estados Unidos.

Grisham escribió Tiempo de matar inspirado por un caso de violación que presenció durante su carrera como abogado; simultáneamente, admitió que Matar a un ruiseñor, de Harper Lee, significó una influencia literaria directa para su obra. Tres años de escritura y varios intentos de publicación con diversas editoriales que no querían saber nada con esta historia dieron sus frutos y lo metieron en la arena de combate de los grandes novelistas norteamericanos.

Ningún personaje es un santo en esta obra. Tanto los que los que defienden a Hailey como quienes lo condenan tienen sus ambiciones. Jake confía en que la defensa exitosa de Carl Lee acrecentará su fama y atraerá un mayor número de potenciales clientes a su modesta firma. Rufus Buckley, fiscal del distrito y dedo acusador del gran juicio, aspira a una fuerte candidatura política y el caso Hailey le proporciona una buena oportunidad para lucirse ante los «buitres»: es decir, las cámaras de televisión y los periodistas con micrófonos. El juez Omar Noose, presionado por las circunstancias, no quiere perder el favor de sus influencias políticas e intenta manejar este asunto con cautela mientras los ojos de toda una nación se clavan en lo que alguna vez fue un apacible pueblito del Sur. Cada quien quiere una porción de la torta, y no dudarán en recurrir a cualquier método para conseguirlo.

Aunque los abogados se presentan como ángeles de paz y portavoces de la justicia, lo cierto es que en la profesión todos están dispuestos a hacer cualquier cosa para ganar un juicio o conseguir un cliente. Esta atmósfera de competitividad se traslada al interior del juicio, donde vemos cómo la rivalidad entre Buckley y Brigance se desarrolla a tal punto que por momentos nos olvidamos que el pobre Hailey está en el banquillo de los acusados prácticamente con un pie metido en la cámara de gas. Brigance, por supuesto, no está solo en su cruzada jurídica: cuenta con el apoyo de su ex-jefe y mentor Lucien Wilbank, un abogado retirado que no se molesta en ocultar su afición a la bebida; Harry Rex Vonner, un especialista en divorcios que ya estuvo casado cuatro veces; Stan Atcavage, un banquero con las manos atadas que no puede otorgar préstamos ni al más fiel de sus acreedores; Ethel Twitty, una vieja, gruñona e irritante secretaria; Ellen Roark, una joven pelirroja cuyo apellido Brigance no quiere pronunciar bien y una hábil mecanógrafa que transcribe documentos a la velocidad del sonido. Sólo les hacen falta superpoderes y disfraces para convertirse en los Nuevos Vengadores de Mississippi.

Con los acusados de la violación durmiendo la siesta eterna desde los primeros capítulos del libro, la obra requería la aparición de un villano que entorpeciera los ciegos pasos de Doña Justicia. ¿Y qué otra organización como el Ku Klux Klan para oficiar como agente del miedo a lo largo de estas doscientas páginas? Cruces en llamas, llamadas telefónicas, nuevos reclutamientos, e incluso manifestaciones públicas. A la Triple K no le faltan trucos para meter presión a quienes están metidos hasta las orejas en el caso Hailey.

No sé si se han hecho una idea clara del lío en el que el abogado se metió: mientras el acusado duerme tras las rejas a la espera de un juicio «justo» en un Estado que se caracterizó por el segregacionismo y la discriminación en sus peores épocas, las organizaciones de derechos civiles planifican colectas y protestas mientras que los supremacistas blancos discuten quiénes crucificarán a Jake amante-de-los-negros Brigance si su cliente sale de la cárcel.

El mundo se divide entre quienes creen que Hailey es un héroe por ejecutar a los malditos violadores que arruinaron la vida de su hija y quienes creen que la justicia por mano propia es un crimen inaceptable en el siglo XX. En la ciudad de Clanton no hay posición intermedia: o estás a favor o en contra de la inocencia de Carl Lee Hailey.

Esta novela narra los acontecimientos desde un punto de vista altamente objetivo, sin apologías ni discursos ideológicos. Grisham se limita a describir las acciones y los espacios mientras deja que los personajes den libre curso a su queja.

En términos generales, un muy buen libro que retrata a una sociedad congestionada por la tragedia de Tonya Hailey y por sus sangrientas consecuencias. Como lo he insinuado antes: si no estás dispuesto a aclimatarte al vertiginoso mundo de los abogados y a su vocabulario jurídico, tomá el próximo desvío. Entender cómo se mueven estos peces en las aguas de la ley es clave para comprender cómo avanza la trama. Tampoco necesitás un doctorado para leerlo, pero hay que tener paciencia y tener en claro algunos elementos en su contexto para llegar al clímax de la historia.

2 comentarios:

  1. Uff si la sinopsis me llamó la atención, con la reseña mas. No estoy muy acostumbrada a leer este tipo de genero, pero este libro seguro que lo leo. Me encantó la reseña :D

    Saludos!

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  2. ¡Hola!
    Suena bastante bien, estoy deseando leer algo de este autor.
    Acabo de descubrir tu blog y me quedo por aquí, ojala puedas pasarte por el mío.
    Un beso :D

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