miércoles, 24 de febrero de 2016

Blogópolis: Cara a cara (episodio piloto)




¿Qué pasaría si los blogueros de todo el mundo se convirtieran en superhéroes? Un evento desconocido de proporciones astronómicas desintegra la estructura de la realidad dentro de los límites del Sistema Solar. Ante la inminente destrucción de la Tierra, la humanidad decide crear una nueva dimensión a partir de todos los datos que circulan por Internet.

En este nuevo mundo, los usuarios –individuos que “nacieron” a partir de los datos personales registrados en la red– se ven amenazados por un sinnúmero de enemigos virtuales. Entre ellos aparecen personajes con poderes extraordinarios dispuestos a defender este universo de cualquier peligro: los bloggers. Éstos se han alineado en una sociedad dedicada a promover la cooperación y la alianza de todos los habitantes de la Red: la Coalición de Blogueros Unidos (CBU).

Instalados en Blogópolis, la capital de la Blogósfera, estos héroes velan por la seguridad de la Red y se enfrentan a toda clase de enemigos, desde los fastidiosos spams hasta pandemias de virus informáticos y organizaciones cibernéticas extremistas.

¿Existe algún peligro que los bloggers no puedan enfrentar? ¿O acaso la CBU tiene sus días contados?

* * *

Serie Blogópolis – Episodio piloto
Hoy presentamos...

CARA A CARA
por Julián Contreras



Una luz dolorosa golpeó los ojos de Flowers. Ella se echó hacia atrás, apretando los párpados. Una corriente de agonía le recorría la cabeza. Tenía ganas de vomitar. Un rastro de sangre casi seca se prolongaba desde el labio inferior hasta la barbilla.
–Paul E. Murphy.
–Soledad Flowers.
Los se miraron fijamente, ensimismados en una rivalidad casi ancestral: ella, encadenada a una vulgar silla; él, de pie, encapuchado, con una máscara azul, de brazos cruzados. Ambos, bajo una luz tan blanca como la muerte.
–¿Por qué...? –dijo ella.
Se abre una puerta. Oyen los pasos de un mensajero.
–Están aquí.
–Gracias. Ve y llama a Clowser. Dile que su “paciente” está lista para la operación.
El mensajero se retiró. Murphy aprovechó la espera para continuar con un discurso previamente preparado. Nada intimida más a un héroe que un orador.
Flowers, sin ganas de gastar energía en inútiles improperios, lo escuchó. El dirigente de la Fuerza Mística explicó cómo habían desarrollado un microorganismo nanotecnológico capaz de anular temporalmente los poderes de los bloggers. Un arma ciberbacteriológica denominada aquilonina. Como para presumir de su erudición en las mitologías de la Vieja Tierra, dijo que el nombre era una referencia a la historia de Aquiles. Fuera de dos o tres metáforas previsibles, su discurso rezumaba nerviosismo y temor. Hubo un instante de silencio en el que el polimorfo no supo qué decir; se oyeron pasos desde un corredor que parecía tener un suelo metálico a juzgar por el sonido.
La puerta se abrió nuevamente.
–Al fin, Clowser, ¿por qué tardaste tanto?
–Porque estaba ocupado destruyendo los órganos vitales de este desgraciado por dentro –contestó Clowser, desde el umbral.
El “dentista” sufrió una repentina convulsión y la corpulenta figura cayó. Una luz azul con forma humana emergió de la espalda del verdugo.
–¿Quién eres? –murmuró Murphy, quien de la intranquila serenidad saltó al terror en un instante– ¿Qué eres?
–He venido a...
Murphy apretó el gatillo del arma oculta bajo la capa. La chica gritó. El otro siguió hablando.
–He venido a negociar la liberación de Soledad Flowers...
–¡¿Qué le ha hecho a Clowser?!
–Creo que lo maté –dijo la figura azul, mirando el cadáver sin lástima.
Flowers lo miraba fijamente: no había una gota de pena en el rostro del espectro celeste. Era joven. Su cuerpo emitía un débil resplandor que disipaba las sombras reinantes en la habitación. Parecía un cartel de neón con piernas.
–¿“Creo”?
–Es la primera vez que lo hago –contestó el negociador–. Ingresar en el cuerpo de un usuario. Examinar los datos personales de su memoria. Destruir sus funciones vitales desde el interior de su cuerpo...
El chico azul dio un paso, absorto en sus reflexiones, como olvidándose de la rehén maniatada.
–¡Te acercás y la mato!
El otro apenas prestó atención al arma que apuntaba a la cara de Flowers. Contemplaba el techo. Casi como obedeciendo a sus gestos muertos, un estrépito de remotas explosiones anunciaba el acceso definitivo de un escuadrón de blogueros a las instalaciones de Fuerza Mística.
–¿Comte? –balbuceó Flowers, la cara llena de rulos oscuros, de sangre y de sudor.
Su compañero azul estaba lejos. En una lejanía que ni ella ni Murphy podrían jamás comprender. El polimorfo no sabía si apretar el gatillo o huir.
Hasta que Comte “regresó”. Miró a Murphy, miró a Flowers, volvió a mirar a Murphy, y sus ojos se abrieron, grandes como planetas. Abrió la boca, la cerró, miró a Murphy otra vez, miró el arma temblorosa, miró a Flowers que le devolvía la mirada, abrió la boca y esta vez sí habló.
–Ahora entiendo.
–¿Entiendes qué?
–Esto –dijo Flowers, levantándose de pronto y dándole una patada a la mano de Murphy.
El arma rebotó contra el techo, se disparó una vez sin herir a nadie, cayó y recibió una nueva patada de Flowers. Murphy, desconcertado, retrocedió justo a tiempo de evitar un cabezazo... Y ver cómo el rostro de Flowers se deformaba.
–Adrianne –dijo Comte, sin asombro.
Adrianne Cloudy era el nombre de la polimorfa que se infiltró en Fuerza Mística. Una espía de la CBU. Cuando Paul Murphy reveló a un reducido grupo de agentes especiales un plan para secuestrar a uno de los administradores de la Coalición, Cloudy dio aviso a los blogueros y tomó la identidad del próximo objetivo de los polimorfos. La secuestraron, pensando que se trataba de Flowers. Lo único que hicieron los blogueros fue seguir su rastro hacia la guarida final.
–¡Traidora! –gritó Murphy al reconocerla, corrió hacia Comte y lo atravesó. El chico azul apenas pareció sentirlo.
Murphy salió a un pasillo donde polimorfos armados y blogueros llevaban a cabo una batalla inolvidable. Localizó una salida. A mitad de la fuga, un campo de fuerza lo detuvo en seco.
–¿Creés que no reconozco al líder de un grupo terrorista cuando lo veo? –dijo la chica que había creado la barrera de energía con una mano extendida.
–¡Sos idiota! –contestó Murphy mientras adquiría la apariencia de Flowers– ¡Soy yo!
–¿Cuál es mi nombre?
–¡¿Qué?! ¡No hay tiempo para...!
–¡CUÁL ES MI NOMBRE!
Murphy/Flowers regresó por donde había venido.
–¡Caos! –gritó la chica de los campos de fuerza– ¡Es él!
La muchacha llamada Caos avistó su objetivo y se convirtió en una nube de cuervos que persiguieron al fugitivo. Éste intentaba apartarlos a manotazos, mas terminó chocando contra otro compañero, el cual lo confundió con Flowers y le disparó en el abdomen.
Murphy recobró su forma, al tiempo que uno de los pajarracos le hincó el pico hasta arrancarle un dedo.
–Paul... Perdón... Yo...
El que acababa de dispararle fue abatido por una bola de fuego que golpeó su espalda. Un bloguero llamado Stanislaw Neverovsky caminaba envuelto en llamas hacia él. El líder de los polimorfos contempló aquella visión monstruosa y cayó, sin darse cuenta, a los pies de Adrianne Cloudy. La agente, ya liberada de sus ataduras, recitó una versión de lo que alguna vez fueron los derechos Miranda en la Vieja Tierra.



Neverovsky, Caos, Comte, Cathy Jump –la chica de los campos de fuerza– y Cloudy recibieron menciones honoríficas de los administradores de CBU. Melissa Corvett, Matyas Gigabyte y Fedek Valiant, entre otras personalidades destacadas de Blogópolis, los felicitaron. Incluso la mismísima Flowers estuvo presente en la celebración.
Aunque Comte parecía distante por momentos –no faltaría mucho para que ingresara por voluntad propia al Instituto Terry Gilliam para Trastornos Mentales-, y Neverovsky rehuía a los periodistas, el resto de los agentes no opusieron resistencia a las cámaras y los micrófonos.
–¿Qué hemos logrado con esto? –preguntó Corvett a Flowers.
–Les hemos dado una razón para creer en nosotros. El gobierno no tiene una buena opinión de los bloggers. Temen que seamos más eficaces que la policía o el ejército.
–Los polimorfos de toda la Red nos van a odiar –dijo Matyas Gigabyte–. Aunque ellos conforman una minoría, se manifestarán en contra de CBU.
–Por esta razón hemos incluido a Cloudy en la Coalición –apuntó Flowers–. Una polimorfa que trabaja a la par de los bloggers es un ejemplo de que la igualdad entre usuarios es posible.
–Aunque despierte odio entre sus pares –interrumpió Valiant, a sus espaldas.
Flowers y Corvett se miraron. Dentro de unos años llegarían las elecciones presidenciales en la Blogósfera. Y ellos, los héroes de un mundo que no debió existir jamás, serían el primer asunto que los candidatos tendrían que despachar. ¿Hasta cuándo duraría aquella paz indefinida? ¿Cuándo llegaría el día en que la sociedad, finalmente, comenzara a perseguir a los bloggers?
“Espero que nunca”, pensó Flowers, cerrando el puño. Cuando lo volvió a abrir, una mariposa extendió sus alas sobre su palma y comenzó a volar.

---

Este relato estaba destinado a ser publicado como parte de una iniciativa de Blogueros Unidos de Argentina: BUATales, un proyecto que consiste en que cada blog publicara una historia de ficción de entre 5000 y 7000 caracteres –incluyendo espacios, si mal no entendí–. Como esta pieza sobrepasa el límite establecido –es muy larga, si incluimos el prólogo–, he decidido publicarla a modo de “episodio piloto”, como un prólogo o precuela al cuento que sí va a formar parte de BUATales.

La fecha oficial de publicación de los relatos de BUATales ha sido fijada el día miércoles 2 de marzo, y quienes participan de esta iniciativa están en vías de sorprendernos con historias prometedoras.

Este cuento funciona como una vista previa o “muestra” de lo que quiero compartir para principios de marzo. Es un humilde, casi paródico pero sincero homenaje al mundo de los blogs, y a los autores que están detrás de cada pantalla.

Salvo Stanislaw Neverovsky y los antagonistas polimorfos, los nombres de los personajes son referencias poco veladas a autores/blogs reales. Esto no significa que los personajes sean caracterizaciones verosímiles de blogueros de la vida real. Son, simplemente, personajes de ficción. Ni más, ni menos.

La idea de un universo digital no es original. The Matrix, Code Lyoko y Tron son los ejemplos que me ocurren. Incluso Ralph el Demoledor o Minecraft entra en la categoría de influencias. Sin rodeos: la serie Blogósfera es algo así como The Matrix + The Avengers.

¿Puede funcionar una fórmula así?

Si uno aprende a explotarla como es debido... sí.

¿Qué te pareció esta historia?
Si tuvieras un superpoder, ¿cuál sería? ¿Por qué?

Dejá tu respuesta en los comentarios. Este relato NO participa de BUATales, sino que es un texto/exhibición de prueba.

¡MUCHAS GRACIAS POR LEER! ¡HASTA PRONTO!

4 comentarios:

  1. Me encanta tu idea, es muy original aunque me perdí un poco en el medio.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias. ^_^ Lo tendré en cuenta para los próximos relatos que publique aquí. Seguramente, al reescribir el relato borré frases esclarecían más el sentido o la acción en la historia. Gracias por tu comentario. :D

      Eliminar
  2. Mi super poder es, fue y será siempre... Entrar y salir del coma.

    ResponderEliminar