martes, 15 de marzo de 2016

Prejuicios fantásticos y cómo evitarlos



¿Cómo definir lo fantástico si hasta el día de hoy los eruditos de nuestro tiempo no se han puesto de acuerdo en establecer una línea divisoria entre lo fantástico y lo no fantástico? Me posiciono a favor de los detractores académicos y en contra de los que creen en las clasificaciones literarias. Perpetuado ya el efímero exordio, omitiendo las metáforas ampulosas, prosigo al blanco.

A la hora de determinar qué autores se abrieron paso por el corazón de las muchedumbres, la Fantasticon dejó bien en claro cuántos jugadores había en la cancha. James Dashner, Veronica Roth, Suzanne Collins, Rick Yancey, Rick Riordan, George R. R. Martin, J. K. Rowling. Hasta John Green estuvo invitado a la fiesta.

No sólo de fantasía vivirá el lector, sino de toda palabra que salga de la boca de los escritores. Lo que en mi caso se cumplió, ya que, como afirmé en la entrada anterior, estuve presente en una charla acerca de la literatura fantástica donde Liliana Bodoc (Los días del Venado, Oficio de búhos, Tiempo de dragones, El espejo africano) fue el centro de todas las miradas.

¿A dónde va a parar el mundo con tanta novedad? pensarán algunos porteños que miran recelosos a los caballeros disfrazados. Con la revitalización del género fantástico –universo acelerado gracias al éxito del primer libro de la saga de Harry Potter en 1997–, la industria editorial, los talleres literarios, los clubs de lectura y los programas de difusión cultural a punto de caramelo... ¿qué obstáculos puede tener la literatura juvenil en su máximo apogeo?

El prejuicio.

La actitud natural de cualquier ser humano receloso o amenazado. Trasladado al espacio de la literatura, el prejuicio, el acto de disparar antes de preguntar, extinguir la semilla antes de que florezca, es una nube negra que empaña los vidrios de un castillo prometedor. Este no es un tema menor, ya que tanto el género fantástico como la novela policial, la novela de terror y la ciencia ficción han sido desacreditados y vapuleados por la crítica de antaño como las formas más bajas de entretenimiento en lo que a producción de ficciones se refiere.

Durante muchos años las grandes sociedades modernas y los círculos artísticos más selectos han alimentado una idea de literatura en la cual sólo las historias realistas, verosímiles y descriptivas se erigen como genuinos baluartes de la cultura que merecen ser preservados para la posteridad. En el vuelo de primera clase de un avión privado llamado Elite, la literatura realista, la novela histórica, los vanguardismos abismales y la poesía nacionalista beben champaña.

¿Y las novelas románticas? ¿Y la ciencia ficción? ¿Y el terror? ¿Y el suspenso? ¿Y lo maravilloso? ¡A la basura! Son solamente mamotretos olvidables que los adolescentes leen para entretenerse un rato y nada más. Mira a Verne, a Wells, a Stevenson. Fíjense el lugar que ellos ocupan en la historia de la literatura. Luego, siéntense y reflexionen bien en lo que han dicho. No todo es basura en el país de lo efímero.

Algo parecido sucede en la industria de los cómics. Alan Moore, acongojado, reniega de que tanto los que se autoproclaman artistas y –según él– no lo son, como la sociedad en general consideren a la historieta como el chicle plástico de la cultura pop. No, los cómics son dibujitos para nenes. Hasta que tropezás con Watchmen, The Sandman o Maus. ¡Ah, viste que Neil Gaiman no es perjudicial para tu cerebro!

El cómic, en las manos de los justos, es arte. Lo mismo puede decirse del género fantástico. No sólo son elfos y dragones de papel pintado. Es, como insinuó Bodoc en su presentación, una reescritura del pasado. Yo arriesgaría un par de fichas más para decir que es una reescritura de la realidad.

Ante la oscuridad de la existencia el hombre contrapone un espejo hecho de sus quimeras, fantasías y pesadillas. A través del espejo contemplamos la realidad deformada, la realidad florida y multicolor que Alicia explora en la obra de Carroll. El mundo-ficción que barremos con los ojos no es mejor que el nuestro. No pienso que la literatura sea un “escape” de la realidad. Si no, los que leen Los juegos del hambre serían juzgados por la pésima elección de leer un mundo donde veinticuatro pibes intentan sobrevivir en un bosque rajándose la garganta los unos a los otros. No. No es solipsismo, no es entretenimiento, no es morbo. Es la búsqueda de una identidad común en el Distrito 12, es sentirnos identificados con este signo del lenguaje. La literatura juvenil suministra a las generaciones contemporáneas un juego de símbolos con los cuales no sólo nos sentimos identificados, sino que los transformamos en un espacio común para que todos participemos en la arena de combate. (Combate en el sentido de diálogo constructivo e interacción social, no agarrarnos a las piñas si unos piensan que Katniss tiene que estar con Peeta y otros que tiene que estar con Gale.)

Reducir los fenómenos literarios contemporáneos a meras novedades editoriales es mirar el vaso medio vacío. Limitar la fantasía a superproducciones cinematográficas y merchandising es esgrimir la visión del mediocre.

Las historias. De esto se trata. El arte de narrar historias. De articular palabras que tengan un significado más allá de su propia sonoridad. No enjaular el lenguaje en la costumbre de la comunicación diaria y dejarlo morir allí; no despojar la poesía de su belleza, sino que el fuego arda desde el papel y dejar que se extienda por toda la casa.

El lenguaje cambia constantemente, es, como lo afirmó Saussure, diacrónico. Se actualiza a cada minuto. ¿Cómo pretender que los jóvenes mastiquen libros de hace trescientos o cuatrocientos años sin preparación previa? ¿Cómo reponer una tradición literaria de hace siglos o incluso milenios? ¿Cómo cazar la curiosidad de los nuevos lectores? Entonces, allí, desde un rincón, la literatura juvenil nos da una mano, un incentivo, un bastón, un plus. Algo con lo cual nosotros, los comunicadores, podemos seguir trabajando.

Crepúsculo es una recuperación de la idea del amor y la eternidad en la postmodernidad. Los libros de Percy Jackson, una revaloración de la mitología griega bajo los códigos de una historia de aventuras para una audiencia actual. Serán burdos mis ejemplos. La literatura se trabaja. Es una rueda que tiene que seguir girando. Agarrar la espada del lenguaje por el filo hasta que nos sangre la mano. Morder el cuello del vampiro aunque sea de mármol y nos rompamos los dientes.

Bue, los pibes leen, es verdá, pero, ¿y los clásicos?

Ahora yo les pregunto:

Vosotros, poderosos de la Tierra,
¿qué han hecho para que nosotros
volvamos nuestras miradas
hacia las páginas del pasado?

Ahora son los jóvenes los que toman la iniciativa de leer sin que los mayores se deshagan demasiado en insistencias fútiles. Esta posibilidad de elección no sólo permite que nos acerquemos al género fantástico a través de las obras contemporáneas, sino que, a partir de la semilla del libre albedrío, nos arrastremos a lo clásico. Me pregunto cuántos se engancharon lo suficiente con la peli de Beowulf como para animarse a leer el poema original. O cuántos decidieron dar un salto a las sombras con Tolkien o Lewis o Robert E. Howard o Ursula K. Le Guin.

Algunos dicen que la juventud está perdida. Unos, en la droga, en la corrupción, en la violencia. Otros, en la lectura. ¿Qué crimen se le puede imputar a esos otros sino soñar con mundos nuevos y más hermosos?

Y pienso: “Bueno, tal vez no me gusta John Green, pero está copado que los chicos lean, y que ellos mismos tracen sus hojas de ruta”. Pero, ¡ojo! No creo que la literatura sea una pérdida de tiempo. Un verdadero lector no contempla la literatura como una suma de libros. La lectura no es pasiva: es activa. Te mueve las vísceras, los sentidos, la imaginación, el alma entera. Te deja ansias de saber, ganas de aprender, no sólo de lo que leés, sino también de lo que vivís. Es el enfoque que vos le das lo que hace a una historia única y especial. La novela es buena no sólo por el talento de quien la escribió, sino porque encontraste una parte de vos en ella.

¿Y acaso no es así como se enamoran las personas? “Vi una parte olvidada de mí en tus ojos y me enamoré”. Así, un flechazo, ¡zas! ¿No es esto lo que tiene que provocar la literatura?

Mírenme. A mí me gusta Stephen King y Jorge Luis Borges. Si los sentáramos en la misma mesa, creo adivinar, se descubrirían como irreconciliables e incompatibles. Uno tiene una pluma que chorrea sangre, muerte, monstruos, asesinos psicópatas y referencias a la cultura pop; el otro es erudición, filosofía, historia universal, imbricada sofisticación de laberintos intelectuales y bibliotecas inexistentes. Pero los dos me han suministrado las herramientas suficientes como para mantenerme de pie en el ejercicio de la escritura.

¿Esta juventud está perdida? Sí. Perdida en una jungla de palabras. Cuando regresen de su larga búsqueda (interminable búsqueda: la literatura es un camino que no se acaba), taparán la boca de los leones que les olfateaban la yugular, empuñarán las armas del lenguaje con una sabiduría mayor que su inexperiencia y torcerán el destino de sus discursos hacia nuevos horizontes.

Hagámonos un favor como comunicadores y transmitamos aquello que nutra el motor del espíritu humano para modificar, aunque sea de manera indirecta, los muros de esta realidad. Empecemos por podar un poquito las ramas de nuestros propios prejuicios.

Empecemos a leer.

14 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Me pareció muy interesante el debate que abriste, y la verdad es que es cierto que hay que dejar los prejuicios de lados. Creo que la frase que digo siempre "Lee, y dejar leer", es muy aplicable con el contenido de tu post.

    Por cierto, no conocía tu blog pero ya mismo te sigo. ¿Te pasas por el mío? ¡Saludos!

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    1. ¡Gracias, Melanie, por tu comentario! Ya me paso por tu blog. De hecho, lo estoy siguiendo hace tiempo. ^_^ Tu frase es verdaderamente emblemática, y representa mucho la postura que cada uno de nosotros debe asumir con respecto al otro lector.

      "Lee, y deja leer".

      ¡Muchas gracias por tus palabras! ¡Saludos! :D

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  2. Hola! Coincido y no coincido. Primero que nada, yo si leo como un escape de mi realidad. Es como que cuando entro en una historia, mis problemas se desvanecen y comienzo a sufrir por lo que sucede dentro. Es un poco de masoquismo, porque muchas veces el sufrimiento se torna prácticamente real, y sólo el correr de los días acalla mi dolor (cosa que pasa también con los sufrimientos de la realidad). Y me pasa con la ficción en general (aún lloro con el final de Lost, sigo sufriendo la desaparición de Christina y McDreamy de Grey's Anatomy, y mejor ni empecemos con los libros y sus Will Herondale, Will Traynor, Fred Weasley, Dobby y Hedwig, porque creo que el blog se te va a inundar de mis lágrimas, que ya están asomándose en mis ojos).
    Ahora... Coincido (en parte) con lo del prejuicio. Pero no creo que el prejuicio sea solo con lo fantástico. Es con todo lo que no le gusta al que prejuzga. Basta ver muros de grupos como milhojas, donde las agresiones a autores como Paulo Coehlo (más allá del gusto personal de cada uno), Florencia Bonelli, Danielle Steel, etc., son lo suficientemente habituales como para hacer resentir las relaciones entre personas en un grupo donde el foco tendría que estar que todos compartimos una pasión y no en el creerse mejores que los demás porque uno lee Cortázar o García Marquez. Creo que lo primordial es que disfrutemos de la lectura, lo otro ya viene solo. Y para gustos están los colores, lo demás, no me discutas que se pone fea la cosa. Lo que uno necesite para poder dormir, en fin. Si me gusta la fantasía y eso me hace feliz tanto como si me gusta Coehlo (que creo nunca voy a aprender a escribir su apellido, y si, es porque nunca lo leí XD), al resto le tiene que tener sin cuidado, ni que los estuviera obligando a leerlos.
    Besos!

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    1. ¡Gracias por tus palabras! Me gustó mucho tu opinión, muy formada y completa. Cubrió algunos "huecos" que por allí esta entrada dejó... Muchas gracias por leer y por comentar. :)

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  3. Hola Julián! Me encantó tu entrada y todo el debate.
    Hace rato que palabras como "moda" y "libros" se están cruzando en la misma oración, pero no de forma positiva. Todo mundo levanta el dedo y señala al joven que lee, no porque lea, sino porque lee lo que no tiene que leer. Pero es exactamente como dijiste: qué hicieron ellos para que nosotros volvamos nuestra atención a ello? Creo que la diversidad en los gustos literarios nos hacen mucho más ricos. Pero es un exremismo juzgar a una quinciañera que leyó Bajo la misma estrella y no El Quijote, cuando hasta hace unos años nunca había agarrado un libro. Hay que alentar al consumo de la cultura, que es lo que nos enriquece de forma personal e intelectual.
    Muchas gracias por la entrada! me quedo por acá...

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    1. ¡Muchísimas gracias por tu comentario y por tu aporte! Comparto una experiencia que tuve como profesor particular de una chica que tenía que rendir literatura, y como a algunos lectores jóvenes les cuesta "engancharse" con textos clásicos de 200 años o más, justamente porque no hay una formación lectora previa. Fuera de los discusión de la "moda" de los libros, los críticos tienen que proponer un enfoque positivo sobre la literatura que se produce ahora, ya que allana nuestro terreno para acceder al resto de la literatura universal. ¡Saludos! :D

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  4. Hola Julian! creo que no necesito recordarte que soy tu fan, pero bue. Así están las cosas.
    Estoy completamente de acuerdo con lo que decís. La fantasía (los libros en si) tienen un poder increíble e inagotable. Nos nutren la cabeza, nos modifica el habla y hace crecer nuestros corazones. Por eso no entiendo como la gente puede decir que la juventud está perdida, va si lo entiendo. Eso se llama ver lo negativo y generalizar.
    Hay muchas maneras de comenzar este viaje. Muchos lo han comenzando con clásicos de la literatura como Carroll, Lewis, Stevenson y otros con contemporáneos como Collins, Green y Riordan. Empezar con esto no te hace menos lector o malo, te hace lector y punto.
    La lectura es un puente. Une a miles a través de un mismo sentimiento: la pasión o el sentirse identificados.
    Me encantó la entrada, en general casi todo lo que escribís me empuja a la reflexión.
    Un gran abrazo!

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    1. ¡Hola, Juli! Me encantan tus comentarios. ^_^ A mí me sorprendió que se hable de estos prejuicios en la charla de booktubers en la Fantasticon, donde es un tema que es muy fuerte tanto entre bloggers como entre jóvenes lectores en general. En esta sociedad, nosotros deberíamos fomentar la lectura, independientemente del debate de los clásicos, y no criticarla porque se traten de autores de literatura juvenil. En fin, éste parece ser un largo camino por recorrer. ¡Saludos y abrazos! :D

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  5. Hola! En muchos casos, los libros de John Green o alguna adaptación de una saga que sale al cine, abre las puertas a montones de personas a leer, quizá no lo mejor o más complejo o lo más complejo, pero cosas fáciles para apreciar y seguir leyendo...
    A algunos(como es el caso de mi amiga-no-lectora) no les gusta y no siguen leyendo otros libros, pero a otros la lectura de lo taquillero "les prende la llama de la literatura" que capaz estaba esperando ser prendida...
    En cuanto a los gustos todos tenemos distintos: puede que a vos te guste John Green pero a otros(como a mi) no. Depende de cada uno que leer. Pero respetando las opiniones de los otros, y, en todo caso, debatiendo con argumentos...
    Saludos!
    Ya te estoy siguiendo! Te pasas por mi blog?
    Naty de losdevoralibross.blogspot.com

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    1. ¡Gracias por tu comentario! Ya te estoy siguiendo. Muchas gracias por tu aporte. ^_^

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  6. Hola Julian! Cómo estás?
    Coincido con varios comentarios previos al mío, en donde dicen que abriste un debate muy interesante en tu blog. Es algo que últimamente se está viendo bastante en esté ámbito o plataforma, viste?
    Yo soy partícipe de que la literatura es para disfrutarse a pleno, sin importar cual sea el título que se esté leyendo.Existen algunos libros más complejos que otros, pero mientras uno se sienta a gusto con lo que lee no debería haber problema.
    Defenestrar a un autor o a una persona que lee a dicho autor está mal. Hay que respetar a los demás por sobre todas las cosas. Así no se llega a ningún lado realmente. Yo disfruto tanto leyendo literatura juvenil como leyendo clásicos, y planeo seguir descubriendo géneros desconocidos.
    Saludos

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  7. ¡Hola!
    Yo tengo 15 años,tengo un blog literario (lo que me llevo a conocer el tuyo) y generalmente suelo leer fantasía y ciencia ficción.
    Como por ahí leí en un comentario, que las quinceañeras leemos John Green, quiero contar mi opinion.
    Yo empece a leer con la fantasía, genero que hasta el presente disfruto mucho, pero coincido con vos al decir que el leer es un camino. Creo que hay ciertas edades para leer ciertas cosas, y que no importa que leamos, si no que leamos. Por que? Por que capaz yo empece con Harry Potter y hoy estoy leyendo clásicos o historia argentina. Entonces hubo un cambio,crecí como lectora y como persona a la vez. Me doy cuanta de esto por que hace tres años atrás capaz me sentía bien leyendo Blue Jeans y hoy en día, no me gusta tanto, por que digamos que quedo atras.
    En mi opinion la juventud perdida no es la que lee Los juegos del hambre ni divergente, para mi es aquella que no se atreve a tomar un libro o no encuentra el placer en eso.
    Un beso,
    Mica.

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  8. Hola! me parece muy bien que hayas elegido este tema específico para hablar... Lo cierto es que hay prejuicios en todos lados y no los podemos evitar. En la lectura pasa todo el tiempo... tales chicas solo leen distopías, tales otras fantasía, los grandes leen Clásicos... es todo mentira, en mi casa yo valoro más los clásicos que mi mamá y ella ama las distopías. Creo que la pregunta a todo esto es ¿Por qué un lector se cree mejor que otro? simple, por el género... pero quién dice que un género es más válido que otro? En fin, esto no va a terminar nunca, pero al menos ayudemos sin juzgar.. nunca dentro de lo posible. Un beso

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  9. ¡Gracias, Francisco, Mica y Mariana por sus comentarios! Me he quedado leyéndolos y releyéndolos un buen rato, y sus aportes han enriquecido mucho este debate. Agradezco mucho que se hayan tomado el tiempo de leerme. ^_^ ¡Saludos a los tres! :D

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