sábado, 5 de marzo de 2016

Querido blog, necesito un tiempo: ¿qué hago cuando la inspiración se va?



“¿Qué me está pasando?”, se habrán preguntado cada vez que se sentaban ante el escritorio y se sentían incapaces de escribir una sola palabra o publicar algo en el blog. Uno de los aspectos más importantes de ser bloguero es saber cuándo dejarlo. ¡¿Cómo?! ¡¿Qué dijiste?! Sí, dije dejarlo, pero no de manera permanente; cada autor se hace un tiempo necesario para reformular el sentido de su escritura y si lo que está haciendo le produce placer. Ok, algunos ganan unas moneditas con esto, pero creo que la mayoría de los que me están leyendo en este momento están familiarizados con los blogs llenos de reseñas literarias, book tags, book hauls y otras rarezas relacionadas con libros.

Un blog es una extensión de lo que somos. Bueno, eso es lo que pienso. Y cuando se nos acaban las palabras, las ideas o incluso las ganas de escribir, no es malo detenerse en una esquina de tiempo y pensar en el próximo paso que vamos a tomar como autores.

¿Qué hacer cuando escribimos con el tanque vacío?




SI NO TENÉS GANAS DE ESCRIBIR, NO LO HAGAS

¡Ouch! Eso debió doler. ¿Qué dijiste? Dije que si en verdad no tenés ganas de publicar algo, no lo hagas. Un blog no es una obligación. Si te sentís obligada –en la blogósfera proliferan las autoras–, es allí cuando apretás el botón STOP un rato, desviar la mirada al cristal mágico y preguntar: “Espejito, espejito, ¿por qué no disfruto de mi blog un ratito?”


DATE UN TIEMPO...

En las películas románticas o en las series de televisión, cuando la mina le dice al flaco “Mira, Stuart, necesito un tiempo”, es el fin del mundo. Afortunadamente, los blogs no son personas, y a ellos sí les podemos dar un tiempo. ¿Cuánto puede durar la separación? Lo que necesites. Días, semanas. Yo, por ejemplo, me he dado tiempos de uno o dos meses antes de reanudar mis publicaciones en Opiniones marginales. Si se fijan al costadito, notarán que hubo meses en los que escribí dos entradas, y otras temporadas en los que mi blog reventaba con varios párrafos al día.


CAMBIÁ EL RITMO DE ESCRITURA

Nosotros somos los primeros que debemos entender que somos humanos. Y que la chispa creativa no está encendida las veinticuatro horas del día dentro de nuestra cabecita. Que a nosotros nos pasan cosas, grandes o pequeñas, rutinarias o extraordinarias, que nos oxidan y nos erosionan un poquito. Y esto se nota en nuestra escritura. Reorganizar nuestro modo de publicar es otra de las estrategias para un “refresh” en nuestro blog. (¡Carámbanos! Parezco un instructor de gimnasia o un presentador de un programa de marketing hablando así...)


EL ESCRITOR NO TIENE QUIÉN LE ESCRIBA

Seamos honestos. Hasta los que están en las Ligas Mayores de la Literatura Juvenil les pasa lo mismo que a nosotros. Mientras escribo, de Stephen King, no sólo se ocupa de desplegar la autobiografía y la carrera literaria del Maestro del Horror, sino que nos da unos consejos prácticos acerca de la escritura. Uno de ellos es el tiempo de descanso del novelista. Cito un fragmento:



Has trabajado mucho y necesitas un período de descanso (cuya duración dependerá del escritor). Tienen que reciclársete el cerebro y la imaginación (dos cosas relacionadas pero no iguales), al menos en lo tocante a la obra recién terminada. Te aconsejo tomarte unos días de vacaciones (pesca, ve en barca o haz un puzzle), y después trabajar en otra cosa, con preferencia por algo más corto y que represente un cambio radical de dirección y ritmo respecto al libro que acabas de terminar.



De acuerdo, sí, en realidad se enfoca en la escritura de novelas, pero el principio es el mismo para cualquier autor de cualquier género. Un cambio de dirección, de perspectiva, de enfoque. O si no, nos sucederá lo mismo que al señor George-no-terminé-Vientos-de-invierno-Martin. O Poppy Z. Brite; por ahí nunca en tu vida oíste hablar de ella, pero es una autora norteamericana que un día se levantó de la cama y dijo: “¿Saben qué? Lo siento, pero no voy a escribir más libros de terror.”
Los fanáticos lloran, la pluma languidece y se cierra el telón.


PROBAR COSAS NUEVAS

Voy a ser honesto. A mí no me gustan las reseñas. ¿Qué? ¿Cómo? Bueno, no me gusta leer reseñas TODO EL TIEMPO. ¿Pero vos no seguís blogs de reseñas literarias? Sí, lo hago. Pero los autores –bien, bien, las autoras– que leo habitualmente se salen de vez en cuando del circuito de opiniones en el que se han metido y me sorprenden con reflexiones o críticas dignas de ser aplaudidas. En medio de lo cotidiano marcan desde su lugar una diferencia con lo que escriben.

Sí, leer y hacer reseñas no está mal, pero se torna una costumbre compulsiva si no te cuidás. ¿Cuántas veces leíste una novela de un tirón sólo para cumplir con un plazo de publicación? Opiniones marginales no tiene muchas reseñas. Y me siento muy a gusto así.

Incluir secciones diversas, y no necesariamente literarias, incorporan una impronta personal a tu blog. Viernes de vinilo surgió como inspiración directa de una sección musical de El tintero y la pluma gótica (Flavia, el crédito es todo tuyo); Frases marginales es un poquito más autóctono, porque experimento con programas de diseño gráfico como GIMP y me mando mis macanitas artísticas. Mi mayor logro en originalidad fue Blogoscopio: porque aquí reseño nada más y nada menos que... ¡BLOGS! El colmo de los colmos. ¿No es genial?


LEER OTROS BLOGS

Porque mi blog no es el centro del Universo. Leer a otros autores digitales, entrar en contacto con miembros de mi propia generación que difunden, comparten e incluso producen literatura, o incluso visitar sitios que no tengan nada que ver con lo editorial pero que responda a otros intereses nuestros. El caso de un blog es muy particular, ya que al establecer comunicación con otras páginas, al emitir y recibir comentarios, hay una especie de tácita obligatoriedad a intercambiar opiniones entre nosotros. No es una obligatoriedad maliciosa, sino que es inherente al ámbito de la comunicación. Si alguien le puso Me gusta a una publicación de tu perfil de Facebook, no resistís la tentación de ver de quién se trata. O si alguien grita en el mar pidiendo ayuda, la reacción inmediata es acercarse a la playa.

Cuando determino si sigo o no un blog, una de las cosas que hago es fijarme qué otros textos ha compartido además de reseñas. Cuánto de la personalidad del autor está presente en su blog. Si es alguien que escribe sin el goce de la escritura o sin arriesgarse demasiado en su oficio, lo dejo pasar. No es por maldad. Es sólo que no puedo empatizar o sentirme identificado con alguien que escribe me-cá-ni-ca-men-te.

Un escritor aprende del estilo de los otros. Sea de manera consciente o inconsciente. Y yo me quedo con los que me dan algo más que sólo buenos comentarios de un libro que no voy a leer. Yo creo en la unidad de una comunidad bloguera y en el libre intercambio de todas las voces. No desacredito a las reseñas ni a quienes las escriben. Pero todos tenemos nuestros favoritos. Soy un alma terca y exigente, caballeros.


¡DESCARGATE!

Uno de los momentos que más me gustan de los blogs que sigo es cuando despotrican y vociferan a todo pulmón la necesidad de ser originales y de escribir por placer. Cada vez que leo algo así, digo: “¡Por fin, alguien que dice exactamente lo que pienso!” Me fascinan estos ataques de sinceridad. No por mero morbo digital, sino porque es en esos instantes de transgresión e inconformidad que estalla el tigre que todos llevamos dentro.
La catarsis es incluso terapéutica. Si te cosquillea la mano porque estás a punto de soltar mil y un palabras contra el status quo de la blogósfera, hacelo. Con respeto, pero también con verdad y con pasión.




No piensen que éstos son los consejos de la Sabia Tortuga de Samoa* ni mucho menos. Sólo es una manera absurda y un poco graciosa de decirles que los entiendo cuando no saben cómo seguir en la plataforma. A mí me pasa. Me desespera. Pero también me recuerdo a mí mismo que escribir es un juego, un milagro y una liberación. ¿Por qué encapsular las maravillas del lenguaje en una rutina?

¿Publicarás entradas con mayor frecuencia después de haber leído esto? ¿Recibirás más visitas o comentarios tras haber puesto a prueba mi ridículo instructivo? Lo ignoro. No soy un gurú de las palabras. Un blog es un espejo de nuestra personalidad. Si hay una desarmonía en nosotros, los párrafos saldrán atolondrados y truncos.

Tenete paciencia. Date un tiempo. Soltate, deslígate, relájate. Nadie te obliga a escribir lo que tu corazón no siente. Y disfrutá de lo que hacés. Porque de eso se trata, ¿no?

Antes de irme, les comparto una pequeña colección de artículos de otros blogs que inspiraron parcialmente la publicación de este artículo. En realidad iba a publicar otra cosa el día de hoy pero me dije: “¡Me vale un cuerno!” ¿Por qué no ser espontáneo y rendir pequeños homenajes a todos aquellos que aman y sufren al mismo tiempo el arte de escribir? Espero las administradoras de estas páginas no se ofendan por compartir sin permiso sus puertitas de esperanza.


Fedra Venturini, de Siempre hay palabras


María Sol Funes, de Sólo déjate llevar


Catalina Jiménez, de Wonderwall Palace


Micaela, de Fragile Dreams

Meli Corvetto, de Lee.Sueña.Vuela.



*Piensen en este artículo como esta escena de Los Simpson en la que Lisa, Bart y Selma asisten a un parque de diversiones de Duff. –Tome estas píldoras, éstas, y también éstas. –Gracias, doctor. –No soy doctor.

4 comentarios:

  1. Hola! comparto totalmente con casi todo lo que decís. Uno tiene que escribir cuando quiere, cuando es feliz haciéndolo y no tiene que estar pensando en nada más. Yo tuve mis épocas en las que escribía todo el tiempo, actualizaba tres veces al día y toda la semana. Pero es obvio que va a llegar un punto en que te decís basta, necesito hacer otras cosas o renovar un poco la imaginación o la manera de escribir. Hubo un mes en el que dije que no iba a publicar en una semana para poder arreglar el diseño y me la pase haciendo otras cosas que pasaron a un segundo plano cuando arranqué con el blog (como cocinar y jugar a la play) y fue lo mejor. Esta bien alejarse un poco y volver con las pilas recargadas.
    Me costo bastante integrar cosas personales al blog ya que soy demasiado reservada con mis cosas, con los libros es otra historia... pero lo personal es personal. Pero me di cuenta de que me gusta que la gente me conozca, al menos en parte, por eso decidí subir como es mi experiencia con la facu. Es ir de a poco.
    Seguramente este comentario quedo super largo, pero es que esta bueno hablar este tipo de cosas. Y aparte me copa comentar tus entradas (?

    Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Saludos, Juli! Al contrario, está bueno que tengas mucho por comentar. ^_^ Cada uno de nosotros vive la experiencia de ser blogger desde su perspectiva, y está bueno poder compartirlas en este espacio, nos enriquece y nos incentiva como autores. :) ¡Muchas gracias por comentar!

      Eliminar
  2. Hola Julián! Muy interesante lo que escribiste y desde ya que va a ser de mucha ayuda para los bloggueros estancados.
    Hace unos meses (varios), terminé de escribir mi primera novela. Fueron 200 hojas en Word de pura basura. Intenté que varias personas la leyeran y se la mandé a varias editoriales, pero ni bola. Así que ahora estoy un poco "enojada" o defraudada, así que simplemente esperaré hasta que se me pase, y recién ahí me plantearé la idea de empezar de nuevo.
    ¡Hay que darse tiempo!

    Un saludo :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por comentar. A darse un tiempo y a no desanimarse. ^_^ Confío plenamente en que esta nueva generación de escritores traerá grandes historias a nosotros. Sólo es cuestión de tiempo. :) ¡Saludos!

      Eliminar