martes, 10 de mayo de 2016

Reseña: “La isla del doctor Moreau”, de H. G. Wells






El estudio de la Naturaleza
vuel­ve al hombre tan cruel
como la propia Naturaleza.











Quienes hayan leído La máquina del tiempo o La guerra de los mundos hallarán un registro completamente diferente al estilo académico, racional y ecuánime que la pluma de Wells ha trazado. Aunque La isla del doctor Moreau, publicada en 1896, se ubica cronológicamente entre ambas, la premisa de la cual parte esta novela escapa de la colección de temas tradicionales abordados en la historia de la ciencia ficción.

En esta oportunidad no hay viajes a través del tiempo o invasiones extraterrestres, sino que en las vísperas del comienzo del siglo XX Wells eligió la controversial práctica de la vivisección como trasfondo de la narración. A diferencia de otras piezas de su producción literaria, el autor no agarra una hipótesis científica sino un hecho socialmente repudiado como lo fue y sigue siendo la disección de animales vivos. Piénsese por ejemplo en Lisa, la vegetariana, aquel altisonante episodio de Los Simpson donde la hija de Homero abandona el consumo de la carne; la vulnerabilidad del reino animal ante los crueles cuchillos del hombre es una discusión que la raza humana ha arrastrado hace bastante tiempo, mucho antes de la articulación del denominado especismo y la lucha por los derechos de los animales.

Wells, un sublime pensador atrapado en la vorágine de su contexto sociohistórico, demostró en sus obras la atemporalidad de las profundas inquietudes humanas que desgarran el tejido de la existencia. El enfoque primordial de La isla del doctor Moreau está puesto en los borrosos límites entre lo humano y lo monstruoso, lo civilizado y lo bárbaro. ¿Cuál es la diferencia entre la feroz bestia enjaulada sedienta de sangre y el hombre que la somete a experimentos inconcebibles «en el nombre de la ciencia»?

El protagonista es Edward Prendick, un naufrago del Lady Vain que es rescatado por el señor Montgomery, uno de los pasajeros a bordo del Ipecacuanha; animales enjaulados, un capitán tan nervioso como ebrio y una isla misteriosa constituyen el preámbulo a una pesadilla inimaginable que gira en torno a la extraña figura del doctor Moreau, una antigua eminencia científica cuya reputación fue empañada por el amarillismo de la prensa británica. Pero, ¿los rumores de sus extraños experimentos eran ciertos o sólo eran tergiversaciones desproporcionadas? ¿Por qué vive casi como ermitaño en una ínsula solitaria y remota?

Si es que en verdad está inhóspita. Porque Prendick ve y escucha cosas que escapan a su mortal comprensión. A medida que las horas avanzan, descubrirá que ellos no están solos. Y que lo monstruoso puede o no tener forma humana.




Pocos libros me han puesto los pelos de punta, y La isla del doctor Moreau es uno de ellos. La atmósfera que Wells recrea es soporífera, siniestra y asfixiante. La descripción del océano y el virtuosismo geográfico de la narración me devolvió a los párrafos de La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson. Análogamente, los mecanismos por los cuales se nos inyecta el horror en los ojos me remiten a El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde. Si alguien hubiera tachado el apellido de Wells y hubiera puesto el de Stevenson, no lo hubiera advertido. Tal como lo he insinuado, el narrador de esta historia no es el recitador serio, sobrio y racional de La guerra de los mundos; aquí la desesperación y el miedo son muy palpables.

A diferencia de otras obras de Wells, las imágenes sensoriales son muy poderosas y precisas, orientándose incluso a sentidos que otros escritores descuidarían, como el olfato, el tacto y el gusto. La reconstrucción de percepciones corporales por medio del lenguaje me pareció un elemento muy apropiado en una trama en la que el cuerpo es el centro de atención. El dolor físico, el cansancio y el agotamiento no son sólo impresiones de un hombre desesperado; estas sensaciones, de la manera en la que están escritas, nos hacen sentir tan aterrorizados e impotentes como el propio protagonista. Las palabras te producen un escalofrío que te recorre la nuca, te estruja la lengua y te eriza la piel.

A pesar de las distracciones habituales que puede presentar la vida cotidiana –el volumen del televisor, el movimiento en la casa, cosas así–, la novela, aunque breve, me mantuvo enganchado en todo momento. Ésta es otra gran diferencia entre La isla del doctor Moreau respecto a La guerra de los mundos y La máquina del tiempo: acá no hay argumentaciones científicas o disertaciones intelectuales. La voz que le da cuerpo al relato es la de un hombre que casi muere en alta mar, que no entiende nada y que se retuerce de miedo en la oscuridad aguardando una salvación que no llega nunca. Sin la densidad que nos podría proporcionar un lenguaje demasiado técnico o específico, característica habitual en otras novelas de Wells, La isla del doctor Moreau se lee de un tirón y no le da tregua al aburrimiento: una vez que el ovillo del terror empieza a rodar, no hay manera de pararlo.

Respecto a los personajes, el elenco «humano» –pongámoslo entre comillas y que el lector lo vaya descubriendo por su propia cuenta– se reduce a Montgomery y Moreau, cuyas motivaciones siempre están en tela de juicio y no quedan libres de sospechas en ningún momento. Prendick no se fía por completo de las buenas intenciones y de los propósitos de estos dos hombres. En su situación, y con todos los elementos que van apareciendo a lo largo de los capítulos, yo no lo haría.

Punto y aparte está Davis, el capitán del Ipecacuanha, que aparece poquísimas veces, pero cuyo rol de marinero ebrio, colérico y supersticioso sirve para meter en los lectores pequeñas semillas de sospecha. Davis, contactado por Montgomery para transportar algunos animales a la isla, desconfía de él todo el tiempo, preguntándose para qué quieren llevar tantas criaturas enjauladas hacia el corazón de la nada misma. A pesar de que se nos presenta como un borracho repugnante, el lector razona: «Este tipo tiene razón, esto no tiene buena pinta.» Y no, no la tiene.




Si tuviera algo más qué decir acerca de esta novela corta pero extraordinaria es que Wells ha logrado una narración con un equilibrio perfecto entre lo poético, lo filosófico y lo terrorífico. La isla del doctor Moreau, de haber sido estrenada en nuestros tiempos, sería catalogada por la crítica como un relato bastante creepy: una isla sin nombre, un científico con un pasado dudoso, experimentos con animales y escenas tan macabras que rozan lo morboso. Si buscan algo creepy, créase o no, tienen que leer este libro. Además de acongojarnos con descripciones horripilantes, Wells las utiliza para hacernos reflexionar acerca del rumbo de los hombres hacia una paulatina y descorazonadora deshumanización, cuestionando a cada párrafo quiénes son los monstruos, si ellos o nosotros, si el otro o el rostro que contemplamos cada día en el espejo.

Asimismo, el argumento es una crítica punzante a la violencia que la raza humana ejerce sobre la naturaleza en el nombre de la ciencia, la civilización y el progreso. De modo que cuando llega la hora de cerrar el libro, además de dejarnos meditabundos y catatónicos después de todo lo que Prendick ha sufrido, nos deja con un montón de interrogantes acerca del destino de la especie humana y su incómoda (y muchas veces sangrienta) relación con los hijos de la madre tierra.

En resumen, La isla del doctor Moreau es un relato macabro y una rareza estilística de Wells, quien no sólo nos fascinó con sus invasores marcianos y con sus morlocks plateados, sino que también ha sido capaz de mostrarnos la escalofriante contracara del progreso humano en una gota de sangre. Aunque la sangre que el hombre derrame no siempre sea la de un hombre.


8 comentarios:

  1. Hola Juli!!
    Me voy a animar a esta lectura cuando pasen los parciales ^^
    Me intriga esa combinación entro lo poético, lo filosófico y lo terrorífico :D
    Saludos :)

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    1. ¡Muchas gracias, Flor! Saludos, y que te vaya bien en tus parciales. :D

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  2. ¡Hola Julian! Me gustó mucho la reseña, creo que voy a darle una oportunidad e este libro :)
    Y gracias por haberme leído y comentado en mi blog :)
    Saludos!

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    1. Gracias a vos por leerme, Cami. ^_^ Saludos y muchísimas gracias por comentar.

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  3. Buenas noches Juli

    Es una historia interesante, corta por lo que decís, y sobre todo un libro que merece su atención correspondiente para que la trama de verdad te transporte.

    Capaz más adelante le de una chance, cuando no este tan liada con la facultad.

    Un beso grande! Te espero por Khaleesi :)


    Nati
    http://khaleesigeek.blogspot.com/

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    1. ¡Saludos, Nati! Ya me estaré pasando por tu blog en estos días. Estoy saliendo del "jaque mate" de los parciales de la semana pasada, que me dejaron con un bloqueo tremendo a la hora de escribir. ¡Muchísimas gracias por comentar! :D

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  4. Me regalaron ese relato en una compilación de cuentos en la secundaria. Quedé maravillado. Y más me terminé viendo varias de las diferentes versiones fílmicas (hay una que le cambia una cosa que funciona muy bien pero no me acuerdo cuál era). Un clásico obligatorio para tener si o si en el esttante (si hay espacio).

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    1. Gracias por comentar, Ramiro. ^_^ Tengo que hacerme un tiempo para ver una de las adaptaciones fílmicas de esta obra, así que definitivamente está en mi lista de películas pendientes. ¡Saludos! :D

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