miércoles, 22 de junio de 2016

Reseña: “No es país para viejos”, de Cormac McCarthy




La gente cree saber lo que quiere
pero generalmente no es así.
Aunque a veces, con suerte,
consiguen lo que se proponen.









La fascinación por la narrativa de Cormac McCarthy es inevitable. Tiene un estilo sencillo y poético que se deja leer como un rastro de sangre. Sus argumentos aparentan simplicidad: en La carretera, un padre y un hijo luchan por sobrevivir en un mundo post-apocalíptico. La premisa no es otra; sin embargo, a través de estos dos personajes McCarthy despliega un universo de sentimientos, pensamientos, escenarios y reflexiones que sólo una escritura a la altura del dolor puede presentar.

La premisa de No es país para viejos también es sencilla: Llewelyn Moss, un cazador y veterano de la guerra de Vietman, encuentra millones de dólares en medio del desierto. A pesar de las camionetas agujereadas a balazos, los cadáveres acribillados y los numerosos paquetes de heroína, Moss decide apoderarse del dinero de todas formas.

Y sella para siempre su destino.




Cormac McCarthy ha sido considerado uno de los mejores novelistas norteamericanos de esta era, reputación que puede intimidarnos como lectores. Sin embargo, recomiendo fervientemente a este autor, no sólo porque es uno de los autores más representativos de los últimos años, sino porque su estilo carece de estrategias rebuscadas y aún así nos proporciona profundas reflexiones acerca de la vida y la muerte, la violencia y el tiempo.

Esta novela es un western postmoderno, donde los forajidos de siglo pasado han sido sustituidos por narcotraficantes y mercenarios que quieren recuperar el dinero que Moss robó. Mientras se perpetúa la persecución a lo largo del libro, dos personajes se disputan la vida del fugitivo: el sheriff Ed Tom Bell, quien quiere resolver este caso y salvar a Moss a toda costa; y Anton Chigurh, un verdadero hombre de hielo que mata a sangre fría y sigue el rastro del ladrón.

Los personajes de McCarthy son terriblemente humanos, aún en su inhumanidad. La crueldad humana es uno de los temas principales del libro. Cada capítulo comienza con un monólogo interior del sheriff Bell, un agente que la ley a punto de retirarse que advierte que los tiempos han cambiado y las cosas no son como antes. La sociedad está empeorando cada vez más, y él no puede hacer nada por impedirlo. Este sentimiento de impotencia ante la corrupción se respira en cada página.




Anton Chigurh es el mejor villano jamás leído en la literatura. Sólo sonríe dos veces en el libro; durante el resto de la narración el autor no describe ninguna de sus emociones o pensamientos. La única descripción que se presenta de él es la de un hombre de unos treinta años con ojos azules. A pesar de su anonimato, Chigurh deja un rastro de muerte por donde quiera que pase. No obstante, este hombre misterioso no es un fantasma: puede sangrar. McCarthy introduce un hombre indestructible que puede ser destruido. Físicamente, no cabe duda que Chigurh es de este planeta, pero la impasividad con la que ejecuta sus actos sin un gramo de remordimiento en el alma nos hace dudar de su pertenencia a la raza humana.

Llewelyn Moss es quien desencadena toda la trama, llevándose dinero de la escena del crimen que pertenece a un cartel de narcotraficantes. Este personaje está abierto a ambigüedades: por un lado, es un veterano de Vietnam que vio la oportunidad de mejorar su vida y la de su joven esposa; por otro lado, es impulsivo, terco, violento, arrogante, codicioso, antivirtudes lo suficientemente grandes como para meterse en problemas con narcos en la frontera.

En lo que respecta al estilo de la escritura de McCarthy, los diálogos carecen de guiones y las oraciones presentan dobles o triples coordinantes (por ejemplo: «Se hundió en el pedregal y se quitó una bota y la colocó encima de las rocas y...») Hay momentos en los que el narrador, mayormente en tercera persona salvo los monólogos iniciales de Bell, sólo se centra en las acciones, por más insignificantes que parezcan.

Si estás dispuesto a tolerar estas particularidades estilísticas, disfrutarás esta novela tanto como yo.

De la mano del mejor escritor vivo de Estados Unidos –según muchos–, No es país para viejos nos muestra una tierra consumida por la violencia, el tiempo y la corrupción, donde un solo acto de imprudencia puede desatar un río de sangre en los pueblos más recónditos de una nación sin paz.



4 comentarios:

  1. hola Ju! Que interesante que se ve este libro! Aparte esta re copado que hayas puesto las distintas portadas y que entre todas tengan relación.
    Voy a ver si lo puedo leer en estos meses ya que necesito innovar con algo distinto :B
    Abrazote!

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  2. Hola!! He leído libros que con una historia simple tienen el poder de hacerte pensar, reflexionar en tantas cosas. Por eso me llama la atención este libro. Además el estilo de escritura del autor es algo que creo que no vi en otros libros.

    Saludos!!

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  3. Hola! excelente tu reseña! sin dudas parece un buen libro, sin embargo no es uno de los libros que leería en este momento, extrañamente nunca había escuchado nada del autor y por el contrario, mas que intimidarme, me llaman mucho la atención los autores conocidos.
    Saludos!!!

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  4. Hola! Linda reseña!! Seguramente este libro me va a encantar! Aunque eso de los dobles/triples cordinantes a veces me altera un poco XD Lo voy a empezar cuando termine los que estoy leyendo ahora!!
    Casi no reconocí el blog!! Me gusta el nuevo diseño!!
    Nos leemos!
    Naty de losdevoralibross.blogspot.com !

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