lunes, 26 de septiembre de 2016

Dos



«El 2, como el 4,
era un número sagrado...»

Márgara Averbach,
Los cuatro de Alera.



Mientras nosotros, los estudiantes, rendíamos el examen final de Gramática en el aula 236, unas figuras humanas vestidas de blanco contraían enlace matrimonial en el patio de la Facultad, bajo las ramas del pino de Puán. Alguien –no recuerdo el rostro– nos dijo lo que estaba sucediendo. Ninguno se movió de su sitio: estábamos ocupados, leyendo fichas y apuntes. Estábamos ocupados en determinar nuestra salvación y nuestra perdición.

Me saqué un dos. La noticia apenas me hirió. Llegué a la Facultad a las nueve de la mañana. Poco antes de las tres de la tarde, la profesora cuyo apellido daba nombre a la cátedra me hizo pasar. Vi en sus ojos que acababa de corregir uno de los peores exámenes que jamás había visto en toda su trayectoria docente. Tengo la mala costumbre de vanagloriarme de mis errores en los peores momentos posibles. La posibilidad de ser recordado, de ser inmortalizado, aunque sea como un estudiante ocioso y negligente, me emocionó.

Señaló todos mis errores. Me hizo una pregunta y no supe responderla. Aparentemente, ignoro los fundamentos básicos de la gramática. La señora de pelo corto y ojos sorprendidos me habló. Dijo que podía volver en diciembre o en marzo.

Salí del aula. Algunos me preguntaron cómo me fue. Me arrodillé en el suelo y les dije, con feliz impunidad:

–Me saqué un dos.

Ellos me miraron. No había lágrimas en mis ojos.

–Ayer me saqué un nueve en Literatura Norteamericana. Eso no me lo quita nadie –expliqué.

Me puse de pie. Les digo unas palabras más, una promesa de reencuentro –los caminos de Puán son misteriosos– y me despido.

Al día siguiente, en el primer piso de la Facultad, me vuelvo a encontrar con una de las chicas que rindió el final. Ella saca un paquete de tabaco y lo abre. Entonces, mientras revivimos durante unos minutos esas horas de tensión en el día de la primavera, miro cómo ella toma un montoncito de tabaco, y se lía un cigarrillo.

Los cigarrillos han aumentado demasiado en estos últimos tiempos. Un artículo periodístico señalaba que las ventas habían caído un 45%. Antes de que termine la operación de liado, me despido de ella. Comienza mi clase de francés.

2 comentarios:

  1. Como que cuando entre a tu blog dude porque...¡esta todo blanco! jejeje Si mal no recuerdo tenía fondo negro ¿no?

    Espero que te haya ido bien en tu temporada de exámenes lo que me genera una pregunta ¿el relato esta basado en tu experiencia?
    Me gustó mucho la narración y el "Ayer me saqué un nueve en Literatura Norteamericana..." dio la puntada justa.

    Nos leemos pronto :)

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    1. ¡Hola, Emme! ¿Cómo estás? Sí, este relato es anecdótico, por así decirlo. De hecho, la mayoría de los relatos que he escrito para este blog están basados en experiencias propias.

      Sí, el blog ha cambiado bastante en los últimos tiempos. ^_^ La última vez que lo cambié, el diseño tenía una gama de colores azul-celeste. Hubo un tiempo que sí tenía fondo negro, pero no recuerdo exactamente hace cuánto. Ja, ja.

      Muchas gracias por leer y gracias por el comentario. ¡Saludos! :D

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