domingo, 9 de octubre de 2016

¿Cómo llegué a Plaza Miserere?



¡Diablos! ¿Cómo llegué a la estación de Plaza Miserere? Estoy sentado, con las piernas semiabiertas y los ojos entrecerrados, arrastrando la mirada de este a oeste, en un andén habitado por extrañas criaturas llamadas seres humanos. ¿A dónde voy? A Carabobo, claro. A encarnar mi papel de telefonista en una pizzería por enésima vez.

Me esfuerzo por recordar la serie de eventos que me trajo hasta aquí. Fui a la MegaFanCon.

Ahora estoy solo, en un patio lleno de baldosas blancas y negras, como un rey sin ejército en una partida mortal de ajedrez. Los cosplayers y los preadolescentes que me rodean agrandan mi soledad.

¿Por qué estoy allí? Ah, sí. El debate BBB sobre literatura juvenil. ¿Por qué no hay recuerdos en mí? A mí me gusta todo lo relacionado con bloggers, booktubers, bookstagramers. Creo recordar que me senté en segunda fila. El suelo de madera me pareció extrañamente familiar, como si lo hubiera pisado antes...

¡Sí, lo pisé antes! En la FantastiCon de este año, cuando asistí a una charla de literatura fantástica dada por Liliana Bodoc y Leo Batic. Pero, ¿dónde están mis recuerdos? ¿En qué rincón de mi mente está escondido mi yo del pasado?

Reviso mi celular y hallo una serie de fotografías, además de una grabación. La oigo. Al parecer, entrevisté a Mery, Matías y Mary. M, M, M. ¡Qué raro! ¿En qué trance hipnótico me hallaba cuando asistí al evento?

Regreso mentalmente a la estación de subte. Llega el tren. Adentro, alguien canta. Tiene pelo largo y toca la guitarra. Esto ya lo tuve que haber vivido en otro tiempo, en otra vida. No es deja vu. Es la certeza absoluta de que ninguna de mis experiencias presentes y futuras tiene sabor a nuevo.

Regreso al mismo tiempo a varios lugares. Al patio de baldosas blancas y negras, al Auditorio 1. Miro las fotos, oigo las voces. Nada. No hay reacción en mí. Estoy muerto. Miro mi bolso. Hay tres libros. El Hobbit, Coraline y una novela que no quiero nombrar, pero que comienza con M. «M y M y M». No sé por qué la compré.

Cris Alemany (¿es Cris Alemany?) refiere que la literatura juvenil necesita autores; antes, una mujer muy parecida a ella me entrega el tomo de Coraline en uno de los stands de la MegaFanCon. Ustedes piensan que estos dos acontecimientos se han producido en dos momentos diferentes. Para mí, ocurren al mismo tiempo.

Se abren las puertas. Estoy en la estación de Carabobo. Subo unas escaleras que parecen interminables. Aunque el yo que escribe esto sonríe en el confort de su casa, el otro yo sigue ascendiendo hacia el infinito.

Intersección entre Carabobo y Rivadavia. 19.15 del día sábado 8 de octubre de 2016. Faltan 19 días para mi cumpleaños. De pie ante el umbral de un FarmaCity, miro el mundo con ojos nuevos.

¡Diablos! ¿Cómo llegué aquí?





Estas son
algunas [pocas]
escenas de la MFC
que pude
fotografiar.




 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario