miércoles, 29 de marzo de 2017

Regresarás al polvo y otras promesas

Génesis 3.19


     Siendo acaso la segunda o tercera vez que abandono la escritura de mi blog sin previo aviso, y con la promesa incumplida de reanudar mis publicaciones, escribo estos párrafos que no redimirán mi ausencia. A los lectores interesados en estas palabras, a los que me bancan dentro y fuera de la pantalla, debo, al menos, una explicación.
     Después de la reseña de Las ventajas de ser invisible (no he escatimado saña en este artículo lapidario, dicho sea de paso), preví publicar otros artículos, pero mi voluntad se truncó y no pude escribir una sola línea que no me pareciera desagradable. Había salido airoso y feliz de un examen final de Literatura Argentina. Ocupaba mi mente, además, la creación de una novela, de la cual he compartido dos fragmentos en este espacio. El proyecto también padeció mi abulia; ni siquiera frecuenté a otros bloggers o booktubers.
     He asistido a la Fantasticon este año, una peripecia que no narraré. He regresado a un taller literario que tuve que abandonar años atrás por cuestiones de trabajo y tiempo. He presenciado la discusión entre una hija y sus padres que me marcó para siempre. (Otra anécdota que creo conveniente silenciar.) Comencé a leer El segundo sexo, de Beauvoir; interrumpí su lectura por la mitad, porque todo lo que me interesaba saber sobre el feminismo ya había sido leído. Tal vez, si los trabajos y los días no me coartan, lo continúe.
     Ahora vuelvo a sentarme en el trono del antiblogger, fiel a mi compromiso de escribir en todo tiempo a cambio de nada. Que estas breves declaraciones sean el signo de un nuevo comienzo, para ustedes y para mí.

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