sábado, 1 de abril de 2017

Algo humano

1 Corintios 9.22


     He (re)escrito los dos primeros capítulos de una novela que tal vez no publique nunca. Bajo el amparo de un taller literario, colaboré en un cadáver exquisito y escribí un relato titulado La casa de los cerezos.
     Escribo estas líneas un viernes en la multitudinaria soledad del comedor de la facultad, donde descienden semanalmente miles de bocas hambrientas y vacilantes. (Muchas de ellas protestan por un nuevo comedor.)
     Soy universitario, soy evangélico, soy telefonista, soy argentino.
     Ninguno de estos devenires me define por completo.
     Juzgo más interesante a mi yo escritor, este otro yo que tiene un poco de todos los yoes que soy. El escritor no es menos crítico que el universitario, ni menos espiritual que el evangélico, ni menos laborioso que el telefonista, ni menos apasionado que el argentino.
     El escritor es un algo hecho de un poco de todos.
     Un algo que escribe.
     Un algo humano.

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