Reseña: “Eso”, de Stephen King




–Aquí abajo todos flotan...







     Hace unos siete años leí una novela que me marcó como lector y como escritor. La historia de siete niños que se enfrentaban a un monstruo que cambiaba de forma, buscando a quiénes devorar. «Eso» me enseñó que el miedo divide, destruye y mata. Y que para vencer a nuestros enemigos, hay que vencer el miedo.

     Hoy no sólo reseño una de las mejores novelas escritas por el Maestro del Terror, sino que, como bonus track en este mes de octubre, comentamos las dos adaptaciones fílmicas de la obra: la de 1990 y la de 2017.



SINOPSIS

Bill, Ben, Beverly, Richie, Eddie, Mike y Stan viven en un pequeño pueblo en el estado de Maine. Ellos parecen ser los únicos que notan los extraños eventos que ocurren en la ciudad: niños que desaparecen, visiones fantasmagóricas, crímenes escalofriantes...

...y un payaso llamado Pennywise.

¿Quién o qué está acechando a los niños de Derry?



PELÍCULA DE 1990

     La década de los ’90 comenzó con la proyección de una miniserie de dos partes en las pantallas de televisión de Estados Unidos. Con la inolvidable interpretación de Tim Curry como Pennywise, la película alterna episodios del pasado y el presente de los miembros del Club de los Perdedores, quienes se han enfrentado una vez a Eso. Y volverán a hacerlo... si es que realmente están dispuestos a ello.

     Dirigida por Tommy Lee Wallace, la película es mayormente fiel tanto al libro como a la esencia de la historia. Un objetivo difícil de lograr, teniendo en cuenta que el guión suavizó muchísimo la trama de la novela, omitió forzosamente un montón de cosas y no contaba con las herramientas técnicas del cine contemporáneo. Además, el juego de flashbacks y flashforwards, la focalización a veces excesiva o extendida en la vida de cada uno de los Perdedores, afectan el ritmo de la historia.

     Con todo esto y mucho más, esta película marcó y traumó a toda una generación. Eso se transformó en un símbolo de todos los miedos que llevamos dentro. Sobre todo a los payasos.

     Hoy en día, el filme quizás no produce en los jóvenes espectadores del hoy el mismo impacto que hace veintisiete años –¡qué curioso, porque cada veintisiete años...! Bah, olvídenlo...– pero vale la pena darle una oportunidad y mirarlo.



PELÍCULA DE 2017


     Muy raras veces piso una sala de cine a menos que haya algo que realmente llame toda mi atención en la cartelera. Al principio, cuando me enteré que realizarían una nueva adaptación, pensé: «¿Es necesario?» Luego, mensajes de Whatsapp con amigos, pintó juntada y salimos a verla.

(Dato de color rojo globo bañado en sangre:
nosotros también éramos siete.)

     Estaba super-emocionado porque era la primera vez que vería en la sala una película inspirada en uno de los libros de Stephen King, un autor que me marcó y me sigue marcando como hombre de letras. Había ido con la vara bien alta, y mis expectativas... flotaban. Y mucho.

     El miedo era secundario: me importaba más ver hasta qué punto el guión respetaba la esencia de «Eso».

     Muschietti, su equipo de producción y el reparto actoral me taparon la boca.

     Tal como he leído en otras reseñas, tal como lo han afirmado mis amigos y tal como yo lo asevero, la cinta no es aterradora: es perturbadora. No sólo porque hay un payaso dando vueltas por ahí buscando y matando niños. La actitud indiferente de los adultos, la angustia que experimentan los Perdedores al descubrir la existencia del monstruo, la impotencia de saber que nadie hará nada por salvar a las víctimas... El filme despliega todo un espectro emocional que te sacude más allá del temor que puedas llegar a sentir y son los actores principales los que llevan sobre sus hombros la pesada labor de mantener el ritmo de la película. (La interpretación de Finn Wolfhard, la mejor, lejos... ¡ese es el Richie Tozier cómico y deslenguado que conocí en el libro! Y J. D. Grazer como Eddie Kaspbrak... ¡Oh my God! Lo adoré.) La actuación de Bill Skarsgård como Pennywise es eficiente, pero no quiero entrar en el peligroso juego de comparaciones y medirlo con el payaso de Curry. La de Muschietti es su visión y su versión de «Eso» modelo 2017, y no se propone más que narrar la infancia de los Perdedores y su primer encuentro con el arlequín desquiciado.

     En este sentido, hay que bajar un poco las expectativas y deleitarnos en todo lo que la peli es capaz de ofrecernos, tratando de mantener al margen el hype.



LIBRO


     Más como lector de Stephen King que como cinéfilo eximio, tanto la adaptación de los ’90 como la de 2017 han procurado preservar y proyectar la magia del libro. Probablemente, algunos de los que han visto cualquiera de las dos películas no han leído la novela original o no tenían la más mínima idea de que «Eso» era una obra literaria. Lo cual sucede con mucha frecuencia, no piensen que a mí no me ha pasado con otros filmes.

     Cuando salimos de la sala, mis amigos me acribillaron a preguntas. Como yo tengo unas cuantas obras de King leídas, más o menos tengo una idea de a qué apunta el buen Stephen con sus obras.

     ¿Quéres leer el libro? ¿Aún después de todo lo que viste?

     Entonces, hacelo, porque es una de las mejores novelas jamás escritas por el Maestro del Terror. Y lo digo en serio.

     ¿Qué es lo que vamos a encontrar en la obra original?

     Ante todo: el libro es muy, muy extenso.

     Hay un mayor desarrollo psicológico de los personajes, tanto de los protagonistas como de los secundarios. Una exploración más profunda de sus familias disfuncionales, sus temores y traumas, y cómo todo esto les afectará en su niñez y madurez.

     La pluma de King es mucho más gráfica en todo sentido. En sangre, sudor y sexo. Por ahí te encuentres con dos o tres escenas muy «WTF...?! ¡Esto no estaba en la película! ¡Menos mal que no lo hicieron! ¡¿Cómo pudo escribir esto?!». Pesadillas garantizadas.

     Además, el libro nos ofrece un compendio bien detallado de las grandes tragedias ocurridas en Derry a lo largo de toda su historia, desde su fundación hasta casos muy concretos y recientes –como el linchamiento de un homosexual o un atentado del Ku Klux Klan–, donde se nos plantea la cuestión de si Eso realmente incide en la vida del pueblo de una forma que no podríamos imaginar fácilmente.

     Y una pregunta fundamental: ¿qué es Eso?

     ¿De dónde vino? ¿Hace cuánto que está en Derry? ¿Por qué hace lo que hace?

     Algunas preguntas se responden, otras quedan a criterio del lector a propósito y ni siquiera los Perdedores se arriesgan a pensar en una explicación racional.

     A pesar de su extensión, King te mantiene constantemente enganchado hasta el final. A nivel narrativo, sus descripciones son minuciosas pero no tediosas, y se respira una atmósfera de tensión indisipable. Leer este libro constituye una experiencia textual maratónica. Pero el tamaño no es proporcional al aburrimiento. King sabe cómo hacer para que el lector muerda el anzuelo, hacerlo sufrir y que no lo suelte.

     Eso es una de las producciones literarias más emblemáticas del Maestro de Terror, una excelente recomendación para quienes deseen acercarse a la obra de King, un símbolo de miedo en la cultura popular y fuente de inspiración de dos películas que han calado hondo en el corazón y la mente de los espectadores que han sabido entenderlas.

     Pero, por sobre todas, es una historia de terror que también nos habla de la fuerza de la amistad, del valor, de la unidad, de la infancia, la pérdida de la inocencia y el poder de la imaginación.


Comentarios

  1. Hola Julian!
    Fui al cine a ver IT porque me invitaron mis amigas. Sabía que estaba basada en un libro de Stephen King pero no lo había leído. La película desde el minuto cero me dejo horrorizada, aunque por momentos me reí. Pero lo más importante es que salí de la sala con muchas ganas de leer el libro. No soy muy fan del Stephen King, por momentos es demasiado perturbador para mi gusto, pero siempre me digo que tengo que darle otra oportunidad, así que es probable que la próxima vez que vaya a la biblioteca lo pida. Luego te cuento qué me pareció.
    Saludos, Cati.

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