Reseña: “La Torre Oscura V - Lobos del Calla”, de Stephen King




«Primero vienen las sonrisas,
luego las mentiras.
Lo último son las balas.»





Stephen King, te fuiste al carajo. Y te digo gracias, sai.

En toda novela de dudosa reputación existe algo que denomino punto de no retorno: ese momento de la historia donde la trama derrapa una vez y para siempre. Sin importar lo que haga el autor, nada, absolutamente nada puede enderezar lo torcido. Si bien el quinto libro de la saga de la Torre Oscura no la cagó, está a un pelo de rana calva de meter la pata.

Los primeros cuatro libros de la serie muestran la formación del ka-tet de Roland Deschain, el último pistolero de Gilead y, por extensión, del Mundo Medio. En Lobos del Calla, el equipo está completito. Justo a tiempo para llegar a un pequeño pueblo que cada tantos años es atormentado por la visita de los seres que dan nombre a esta novela. ¿Qué son? ¿De dónde vienen? ¿Por qué se llevan a los niños? ¿Qué hacen con ellos?

Obviamente, los protagonistas se debatirán entre ayudar o no ayudar a la gente de Calla Bryn Sturgis. Sumen dos más dos y obtendrán la respuesta por sí mismos.

La condensación de géneros que King logró equilibrar en Mago y cristal se vuelve más inestable a medida que avanza la historia. Se agregan numerosos personajes secundarios, nuevos enemigos y muchas interrogantes cruzadas. Demasiado en poco tiempo. De golpe, Roland y sus amigos están hundidos en la mierda hasta el cuello.

Como un castillo de naipes al borde del colapso, la cantidad de acontecimientos que incorpora este libro se apila uno encima de otro sin respiro. Teorías, hay muchas. Respuestas, muy pocas.

Y, como si fuera poco, a partir de este libro, las referencias a otras obras de King ya no son optativas, sino indispensables.

En primer lugar, antes de leer Lobos de Calla —o de siquiera leer la saga misma, debería decir— les recomiendo leer El misterio de Salem’s Lot. ¡No hagan más preguntas, solo háganlo! Luego, lean Corazones en la Atlántida, si a bien tienen. E Insomnia, si tienen tiempo.

Este juego de intertextualidades se vuelve más intrincado a partir de aquí, de modo que uno corre el riesgo de no disfrutar todo el potencial de los últimos tres libros de la saga. Con los cuatro primeros, uno más o menos se la banca sin haber leído lo demás. Lobos de Calla marca un punto de inflexión en muchos sentidos. El tiempo se acelera, las amenazas ya se ciernen sobre nuestros personajes y no hay un instante qué perder.

Si los primeros cuatro libros de la Torre Oscura se concentran en el desarrollo de los personajes, el quinto se enfoca en el desarrollo de los acontecimientos y en cómo los mundos afectados por los mismos se ven amenazados por un peligro que apenas empieza a conocerse.

Precisamente por esta razón, y a dos libros de concluir mi relectura de una de las sagas más extraordinarias que he leído —Canción de Susannah y La Torre Oscura, sin contar la midquel El viento por la cerradura—, me obligaré a hacer un alto en este punto de la serie. Por lo menos, hasta leer el material que completa la mitología del universo del Maestro del Terror.

Lobos del Calla es la primera parte de una nueva instancia en el curso de los acontecimientos de la saga, marcada por un ritmo narrativo acelerado y una avasalladora adición de elementos nuevos y referencias cruzadas que pueden perjudicar al lector desprevenido como enriquecer la lectura de los fanáticos más avezados de la serie.

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