“Nada mal para un novato”: mi experiencia como autor publicado


De tanto hablar de libros de otros, casi olvido hablar de mí. Aunque insisto siempre sobre lo mismo: un libro publicado no me convierte automáticamente en escritor. (Lo digo una y otra vez para no cometer el error de subirme al pony con ínfulas de falso dios. Ya voy a volver sobre esto más adelante.) Sin embargo, no fue hasta La culpa de los inocentes que tuve un contacto directo con el universo editorial.

En este sentido, saltar desde la sombra hasta el papel no fue una decisión sencilla de tomar. Esencialmente, porque no me animaba. El entusiasmo —o la presión animosa, digámoslo— de una amiga hizo que me decidiera de una vez por todas, a organizar los cuentos que ya tenía en algo que se pareciera a un libro decente. Ni siquiera estamos hablando de publicarlo. Creo haber mencionado algo de esto en otro artículo, pero hubo algo de improvisación desesperada o manotazo de ahogado en La culpa de los inocentes.

Con un gran hiato en la historia, salto directamente hacia la Feria del Libro.


Mi mente se enroscaba en una sola frase que me definía entero y perfecto: «Nada mal para ser un novato». No fue una prueba de fuego difícil de pasar porque tuve el aguante de la editorial, había gente en el stand y había recibido muchos mensajitos de gente querida ese día. No fui a la Feria con pretensiones desmesuradas. Simplemente, estar presente, firmar ejemplares a las personas que lo quisieran, cruzarme con amigos y comprar libros.

Lo que realmente no esperaba fue la repercusión que el libro tuvo en mi propio ambiente: familia, amigos, compañeros de facultad e incluso de trabajo. De pronto, muchos se dieron cuenta que tenían un (¿escritor?) autor en sus propias narices. Estaban más contentos que yo. Me felicitaban, dándome palmadas en el hombro con las palabras. Es lindo y extraño recibir tanto cariño de repente por algo que en realidad ya estabas haciendo desde mucho antes: escribir. Como si me felicitaran por respirar o por comer.

Lo más lindo de todo es cuando los lectores de mi vida cotidiana me comentan lo que les gustó y lo que no les gustó. Porque lo más importante para mí no es tanto que mi libro sea bien recibido, sino comprender la mente de los lectores. Qué leyeron y cómo leyeron La culpa..., cómo se posicionaron como lectores ante el texto que se les presenta. A qué les hizo acordar tal cuento, cuáles fueron sus impresiones y sus inquietudes.

Este ha sido un pequeño gran paso para mí. Mientras alterno mi vida universitaria y laboral, sigo revisando el basural de relatos muertos que tengo por allí, a ver si hay algo que se pueda rescatar para un próximo proyecto. Y sí, claro, aún me quedan ejemplares del libro, por si les interesa. O también pueden preguntar en Tahiel Ediciones.



Estaré poniéndome al día con el blog en las próximas semanas.
Gracias absolutas a todos por bancarme desde su lugar.

Comentarios

  1. ¿Cómo puede ser que recién me entero de esta noticia? Felicitaciones Juli y con gusto me encantaría deleitar ese libro sabiendo como escribís. Saludos y nos leemos =)

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    1. ¡Muchísimas gracias, Juan! ^_^ ¡Saludos y nos seguimos leyendo!

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