Reseña: “Lenguaje de párpados”, de Rosana R. Kogan





Hoy solo quiero ser efímera

nacer y morir como la eternidad...




Me es imprescindible reanudar mi actividad en el blog y reseñar una obra que me ha encantado leer. Puedo hacer ambas cosas. No tan casualmente el tema de conversación de hoy es un libro que juega con dualidades, ambivalencias y contradicciones: el segundo libro de Rosana R. Kogan, Lenguaje de párpados. He tenido el privilegio de dialogar con su autora. Tal vez esta reseña no esté a la altura de su obra. Puedo hacer el intento.

Aunque el subtítulo indica que el libro está dividido en dos partes (poemas lunares y narraciones solares), la pluma de Kogan se ramifica en diversidad de géneros: versos sensibles, relatos breves, diálogos agudos, aforismos potentes. Rosana se abre en todas sus facetas, abordando distintos temas, arrojando metáforas al viento, echando miradas salvajes al abismo y sacando sus propias conclusiones en sus diferentes etapas literarias.

Me parece pertinente destacar mis dos piezas favoritas: «Absolutamente» y «Sentir». La de Kogan es una brevedad admirable. El minimalismo y la intermitencia del parpadeo, página a página, que nos golpea a sutiles empujones por el precipicio de la conmoción.

Pizarnik, Wilde, Rimbaud, son algunas de las influencias más profundas que Kogan ha recibido y los honra desde la intimidad de sus papeles. Prodigiosamente explora la soledad, la muerte, el dolor, las paradojas de la vida humana y la sociedad en la que vivimos, la inmensidad de nuestros mundos interiores y la banalidad de lo exterior, la carcajada consoladora ante lo trágico y la urgencia de las lágrimas ante lo efímero.

Las palabras de Rosana resisten todo principio de condensación, no coagulan, sangran perpetuamente y fluyen en infinitos puntos de fuga, se resignifican minuto a minuto, latientes hasta quebrarnos las fibras del alma.




Vale la pena leerla, considerarla como una alternativa entre tanto silbido baladí, porque la suya es una escritura de la asfixia que nos desenreda los nudos de la garganta para ayudarnos a respirar.
          

ACERCA DE LA AUTORA

Rosana Rodríguez Kogan nació en Buenos Aires (Argentina), en 1986. En su adolescencia frecuentó talleres literarios y comenzó a plasmar su obra poética. En 2016 participó de un libro de cuentos siendo parte de Polifonía (Ed. Dunken). A fines del año 2017 publicó su primer libro, Arbolesciendo (Ed. Tahiel). Hizo colaboraciones con las revistas Umheimlich y El Atemporal.

Comentarios

  1. Me emocionó tu reseña. Disfruté de la riqueza y el talento de tu observación.

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