Reseña: “The Last Temptation”, de Neil Gaiman, Alice Cooper y Michael Zulli





Este es el teatro de lo real.
El escape perfecto de la rutina.





¿Hay algo que Neil Gaiman no haga bien? Con la colaboración de Alice Cooper y el talento gráfico de Michael Zulli, el creador de The Sandman nos relata una historia de sueños y tentaciones. Una historia sencilla, sí, pero que funciona.

La premisa: un muchacho se topa con un extraño personaje que lo conduce a un teatro misterioso y le promete X a cambio de Z. Lo mismo que Fausto. Pero ojito que no por ser simple la trama pierde su encanto.

Primero, porque el protagonista, Steven, un joven como vos, como yo, como cualquiera, no se deja engatusar fácil por cualquier vendehumo. Hasta le planta cara al tentador y sus tretas mágicas para dejarle bien en claro que no, gracias por la oferta, pero mejor vuelvo a casa. Él, como los lectores, se la ve venir, huele algo raro y opone resistencia como puede, no es ningún tonto. Y el otro, obviamente, no va a aflojar...

Segundo, la calidad de las ilustraciones es impecable. Recrea con éxito esa atmósfera siniestra y onírica que requieren las historias de Gaiman, donde lo real y lo imaginario se trenzan en un solo hilo que atraviesa nuestra percepción. La caracterización del hombre del teatro, que parte de la propia imagen de Cooper, le sienta bien al cómic.

Tercero, los guiños sutiles, no tanto al universo de The Sandman sino a la cultura pop contemporánea y el simbolismo de ciertos elementos, que si los captás te enriquecen la lectura.

Es un cómic brevísimo, una pequeña aventura autoconclusiva que la leés de un tirón y la disfrutás; lo único que me revienta es la traducción, que en vez de ser español neutro en esta edición es español rioplatense. Es muy raro leer a un personaje norteamericano o británico diciendo: «Che, ¿vos estás bien?» Fuera de ese pequeñísimo detalle, la historia atrapa.

The Last Temptation no es la obra más representativa de Gaiman, pero sí es una reelaboración fresca y moderna del pacto fáustico que juega con la idea del mundo como teatro y la vida como un sueño, donde a pesar de que todo sea gratis nuestras decisiones tienen un precio. Historias que por más que las hayamos leído miles de veces en todas sus variantes a través del tiempo, siguen funcionando y nos siguen encantando.


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