Reseña: Conexión mortal


Sí, esta película es una porquería. No todo lo que reluce es oro, ni todo lo relacionado con Stephen King es bueno. Esta adaptación fílmica de la obra homónima de 2006 es un asco. ¿Por qué la reseño ahora, si se estrenó en 2016? Porque no hay nada mejor que regocijarnos en la contemplación del desastre ajeno. Conexión mortal es una trama que agoniza durante casi cien minutos, con ideas brillantes que quedaron a medio cocer y con un final tan atroz que te calcina los ojos de tan malo que es.

En esta historia, las personas se vuelven zombies al utilizar los teléfonos celulares. Una frecuencia misteriosa conocida como el Pulso transforma a todos los que la oyen en caníbales voraces. La premisa me parece genial. Su ejecución en la pantalla, no tanto. Los primeros minutos vemos al protagonista reaccionar de inmediato ante la amenaza. Esta escena inicial difiere del primer capítulo del libro, pero me gustó este cambio. Ahí pensé: «Ok, no comenzó tan mal, no puede ser tan mala como dicen.»

Me equivoqué. El ilustrador Clay Riddell (John Cusack) se topa con Tom McCourt (Samuel Jackson); los dos hombres, unidos por la tragedia, deben abrirse paso en este apocalipsis electrónico para sobrevivir. Acá la cosa se pone densa porque la peli nos muestra largas caminatas mientras los personajes teorizan acerca de lo que está pasando. En el libro es tolerable que saturan páginas enteras con hipótesis, pero en el filme no. A esto se le suma que a medida que avanza la trama, los caminantes asumen un comportamiento cada vez más extraño. En el libro las hipótesis tienen un matiz de duda, un margen de error; en la peli, los protagonistas dicen «Ajá, sí, debe ser por Dog Chow» y nos obligan provisionalmente a aceptar una causalidad tan infumable como inverosímil. La explicación te la dan de una, y la tenés que aceptar porque... bueno, porque sí. Más adelante, aparecen otros dos personajes, que son los que más me copan de la historia, que sí aportan fundamentos más o menos científicos, pero no hacen más que reforzar lo que uno ya viene oyendo en el camino. Le dedican muuuuucho tiempo al «¿qué es eso?» y no tanto al «¿qué hacemos ahora?». Y esto, en esta clase de historias, es perjudicial para la salud.

Este es uno de los muchos aspectos negativos del filme. El ritmo es lento, lo cual es imperdonable en el género postapocalíptico. Hay muchas escenas y eventos que no conducen a nada. ¿Acción? Muy poca. ¿Actuaciones? Pésimas. Ni Samuel Jackson pudo salvar esta historia que se estanca cada vez más en el lodo del aburrimiento. ¿Terror? Nada. Y ese final... ¡puaj!

Una de cinco estrellas. Puntuación lapidaria, si las hay. Debería reseñar el libro, espiritualmente muy distinto de la peli, aunque me sorprendió que el guión sigue casi al pie de la letra el itinerario de los personajes y mantiene la continuidad de los eventos. Pero muy difícilmente no concordarán conmigo en que es un bodrio ejemplar. ¿Alguna otra peli que quieran destrozar en la cajita de los comentarios? Son libres de hacerlo.


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