No confíes en los celulares



Timbre. Del otro lado del portón: Veracruz. La invito a pasar. Mis hermanos dibujan retratos sobre billetes falsos. Cebo precipitadamente unos nacientes mates.

–¿Podrías mandar un mensaje a Immanuel?

–Sí –digo a Veracruz.

Escribo: Immanuel, tu hermana Vera está en mi casa, con nosotros.

El mensaje se envía. Pero no llega.

Nerviosismo en la casa de los Torreblanca.

Bueno...

No confíes en los celulares.

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