Reseña: “La materia, el trabajo, la poesía”, de Anahí Ferreyra





y en alguna parte
materia que se vuelve conciente y [despierta
         materia que intenta despertar
     materia que se estrena






     No es fácil reseñar poesía contemporánea. Más ardua es la labor si se trata de una autora embarrada en las sombras de Buenos Aires con un estilo incisivo y personal. Sus versos son tan contundentes como su prosa: aún preservo en la seguridad de mi biblioteca una edición de Los intestinos inflamados. Como un hombre que no sabe manejar el cuchillo, me dispongo a acometer la tal vez inútil empresa de describir el mecanismo interno de los poemas de esta mínima antología.

     La materia, el trabajo, la poesía fue publicada en 2013 por Las Desenladrilladores. En sus poco más de cincuenta páginas hay guiños culturales subliminales, pero el más notorio es la referencia a Los trabajos y los días de Hesíodo. Los poemas discuten esta idea noble del trabajo como una actividad que ennoblece y exalta las virtudes humanas. A la luz del capitalismo, uno puede dudar de lo que escribió Hesíodo. Bueno, eran otros tiempos.

     La voz poética de Ferreyra analiza desde su lenguaje peculiar estas ideas que nos presionan la cabeza: materia, trabajo, economía... ¿Cuál es el lugar del arte en esta rueda de hámster? ¿Cuáles son los efectos de la poesía en el corazón del sistema dominante?

     Esta es mi lectura personal de los poemas de la autora, lo que no invalida otras interpretaciones, quizá más acertadas y precisas que las mías. Si mi reseña es escueta, es porque el imaginario íntimo de cada poeta es demasiado grande para condensarlo en un artículo empobrecedor. Lo que no quiero que estos párrafos sean.

     Como última observación, las poesías están complementadas con las distintivas ilustraciones tanto del artista Iván Aurelio como de la autora misma.


     La materia, el trabajo, la poesía es un microcosmos de bolsillo que rejunta en forma de poemas una visión de mundo con la que muchos se sentirán incluso identificados. Pero esto, no obstante queda a criterio de cada lector. Gracias por leer y nos leemos en la próxima entrada de Opiniones marginales.

Comentarios

  1. Gracias!! muy linda tu reseña.
    Sabés que cuando le puse ese título a la segunda parte, "los trabajos y los días", no conocía aún la obra de Hesíodo, en realidad fue un homenaje a Roberto Arlt por el segundo capítulo de El juguete rabioso, que interactúa con con Hesíodo así, exactamente de la forma que vos decís.

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    1. ¡Gracias por comentar, Anahí! Y gracias dobles por aclarar ese detalle. ^^ Tenés razón: en «El juguete rabioso» también se juega con esa referencia. Un honor reseñar y compartir tu obra en este rinconcito digital. :)

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