Reseña: “Como si fuera un personaje”, de Agostina Dánae




“Entonces los libros, los libros son vida”, pensé.







En un bar de la calle Hipólito Yrigoyen, la autora de este libro que terminó en mi biblioteca tocó el violín con la delicadeza de un hada. Yo, que suelo aparecer casi por azar en lugares inesperados, vi que eso formaba parte de la presentación. Acababa de emerger airoso de una época de exámenes difíciles; la curiosidad por los nuevos talentos me empuja a romper un poquito los ladrillos de la rutina.

Así fue como la opera prima de Agostina Dánae llegó a mis manos: Como si fuera un personaje, publicada recientemente por Tahiel ediciones hace prácticamente unos poquísimos días.

Antes de continuar, hay que abrir un paréntesis enormísimo para describir un poco el macropanorama literario actual y cómo este libro se enmarca en este contexto. Estamos en la era dorada de los retellings, las renarraciones y las reversiones de los relatos clásicos. Las Crónicas Lunares de Marissa Meyer, Una corte de rosas y espinas de Sarah J. Maas, Dorothy debe morir de Danielle Paige y La Tierra de las Historias de Chris Colfer. Después de una oleada abrumadora de distopías post-Juegos del Hambre, este género trajo un alivio innovador a los jóvenes lectores abarrotados de tiranías de tinta.

En el caso de los libros largos, el desafío de un retelling hecho novela es la obligación de expandir el microcosmos del relato clásico para llenar 300 páginas. El resultado final puede llegar a suscitar opiniones encontradas entre los lectores. Pero esto es apenas una observación técnica que yo hago y nada más. El punto al que quiero llegar es que este puñado de historias que han marcado generaciones enteras de niños y adultos sigue ejerciendo su influjo inolvidable sobre nosotros. Este deseo y necesidad de volver a contar lo que ya se contó desde nuestro propio punto de vista es la quintaesencia del género.

Ahora, sí, ¡vamos con la reseña!

Como si fuera un personaje participa de este juego de intertextualidades y le da giros interesantes a las historias. El libro narra la historia de Anna, una joven de nuestra realidad que debido a un poderoso hechizo aparece dentro del mundo de los cuentos de hadas. A medida que la trama avanza, aparecerá en distintos relatos clásicos y confrontará peligros conocidos y no tan conocidos.

La protagonista tiene un carácter fuerte, es valerosa y decidida. Su conocimiento previo de los relatos y su intuición le permiten salir de los peligros que se le presentan en cada uno de los cuentos, a la vez que sus peripecias sirven como un hilo conductor que atraviesa los diferentes mundos que visita.

Otro aspecto sumamente original de Como si fuera un personaje es el humor. Anna critica a los personajes de los cuentos de hadas y al mismo tiempo trata de adaptarse a esos mundos llenos de magia. Su mejor arma es su sentido común, y no duda en utilizarlo cuando se le presenta la ocasión, aunque esta no es la única habilidad con la que cuenta.

Este libro está cargando de muchos momentos divertidos, agradables y enternecedores. La magia, la aventura y el amor laten con fuerza en sus páginas. Pero la impresión más nítida que me dejó esta obra es que la autora se la pasó en grande escribiéndola. Eso se nota, y es muy contagioso. El cariño de Agostina hacia los personajes es palpable, tangible y real. Es eso lo que le da mayor fuerza a la narración, haciéndola auténtica en sus setenta páginas.


Este libro ha sido mi última lectura del 2017 y es la primera reseña del 2018. Una obra espléndida en su brevedad que nos invita a echar un vistazo a la magia de los libros. ¡Qué mejor manera de comenzar este año que con una buena historia en nuestras manos! Gracias por leer y nos reencontraremos en la próxima reseña.

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