Reseña: “La Torre Oscura III - Las Tierras Baldías”, de Stephen King




«Somos ka-tet; de muchos, uno. Que empiece el consejo.»






Estoy tratando de ponerme al día con la saga de La Torre Oscura, de la cual ya reseñé los dos primeros libros, El pistolero y La llegada de los tres. Hace pocos días terminé de releer el tercer libro de la serie, Las tierras baldías. En la medida de lo posible, intentaré no soltar demasiados spoilers, por lo cual esta entrada va a ser cortísima.

La acción transcurre cinco semanas después de los eventos del libro anterior, donde el protagonista, un pistolero llamado Roland Deschain, revela más detalles acerca del mundo en el que ha vivido y la importancia de la Torre Oscura en él. Por primera vez se nos ofrece a los lectores una visión clara del universo complejo de Stephen King, donde la magia, la tecnología y lo sobrenatural se entremezclan de maneras insólitas e insospechadas.

Este libro explica conceptos de importancia capital no solo dentro de la saga sino también presente en toda la obra de King: por ejemplo, la noción de ka (que nosotros traduciríamos como destino) y ka-tet (personas unidas por el ka). Tanto en esta serie como en obras más «autoconclusivas» del autor persiste la idea de que hay fuerzas ultraterrenas que entrecruzan la vida de dos o más personas por una razón peculiar. Esto se puede ver perfectamente en novelas como Apocalipsis, Desesperación o incluso la ya reconocidísima Eso.

Dentro del universo de King, y aún más dentro de la serie de La Torre Oscura, nada ocurre porque sí.

Si te bancaste los dos primeros libros de buena gana, el tercero no te va a defraudar: acción, tensión, emoción, suspenso, misterios, balas y sangre. Tanto Roland como el resto de los personajes secundarios que aparecen en la novela van desarrollándose de manera implacable y humana. King sabe cómo componer personajes fuertes, frágiles, increíbles y creíbles a la vez.

El final, indudablemente, te tiene que dejar con la boca abierta y con ganas de más. Es todo lo que diré.

En cuanto a detalles que no me han gustado, podría decir que algunas situaciones tenían un sabor muy a deus ex machina, pero, dentro de lo aceptable. Las tierras baldías lo maneja coherentemente. Lo digo porque he conocido peores libros de King (cof, cof, El cazador de sueños, cof, cof), donde los artificios y los hilos de la marioneta se notaban demasiado.

Pero que esta mera observación técnica no los desaliente a seguir leyendo esta serie, por mucho una saga monumental en cuando a complejidad, simbolismos y personajes.


¡Muchas gracias por leer y nos reencontraremos en la próxima entrada de Opiniones marginales!


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